Ruc.
El desprecio se esfumó de los ojos del presidente, reemplazado por una fría satisfacción que me erizó la piel. Se ofreció a llevarnos de regreso. Alaric se tensó a mi lado; vi el músculo de su mandíbula contraerse mientras contenía el impulso de rechazarlo. Al final, mediante ese estricto autocontrol que los humanos confunden con madurez, respiró hondo y aceptó.
Mientras el jet privado cortaba las nubes, la curiosidad me ganó. Los humanos eran una especie fascinante y contradictoria, y tenía al líder de su territorio más grande frente a mí. Lo bombardeé a preguntas sobre sus estrategias de control político, la logística de gobernar a millones y si su biología no colapsaba por el agotamiento. Él respondió cada duda con una amabilidad pulida, casi artificial.
—¿No sería más eficiente un sistema donde nadie posea más poder que los demás? —pregunté, ladeando la cabeza.
—Eso suena a un bonito sueño, pero eres una chica ingenua —respondió él, con una risita condescendiente.
—Si todos tuvieran acceso a los mismos recursos, los índices de inconformidad caerían a cero y la convivencia sería pacífica. Es pura lógica.
—Las cosas no funcionan así, jovencita. De ser el caso, ¿quién limpiaría?, ¿quién construiría los edificios? La desigualdad es el motor que mantiene el balance en este mundo.
Su respuesta me dejó atónita. ¿Sostener una civilización basándose en el desequilibrio?
—Si las personas no tuvieran que vender su tiempo para sobrevivir, desarrollarían sus habilidades —argumenté, sintiendo una punzada de frustración—. Su tecnología estaría más avanzada y la automatización reemplazaría los trabajos pesados. Tienen genios atrapados en la pobreza; están desperdiciando su propio talento.
—Sí que eres una soñadora —me interrumpió con una sonrisa que no llegó a sus ojos—. Ojalá le pegues algo de tu dulzura a mi hijo. Él no sabe tener grandes ambiciones.
—Tal vez usted nunca le da el espacio para compartirlas —repliqué sin pensar—. En mi planeta, el tiempo de desarrollo entre progenitores y descendencia es sagrado. El tiempo entre padres e hijos es importante.
El presidente arqueó una ceja, gélido.
— ¿En tu planeta?
— No se le da bien el inglés. Quizás quiso decir que en su país. — Me defendió Alaric.
— Si. A eso me refería. — Un segundo más y no hubiera podido salir del problema.
— Lo dice una huárfana. — Murmuró.
—No hables así —siseó Alaric, poniéndose de pie con los puños cerrados.
—Está bien —le dije a Alaric, tocando su brazo para detenerlo. Forcé una sonrisa, negándome a mostrar debilidad ante el líder humano—. Ser huérfana no limita mi capacidad cognitiva ni mi derecho a soñar en grande y, desde luego, no me ofende. Estoy orgullosa de lo que soy. Ser diferente a ustedes no me convierte en una anomalía.
Alaric me miró y el pulso se me aceleró. Había un brillo de orgullo en sus ojos, una intensidad que mi especie solo asocia con el inicio de un vínculo permanente. Parecía más necesitado de mi que nunca... o tal vez eran mis propios deseos los que me engañaban, traduciendo mal sus expresiones humanas.
—Me agrada tu novia —concluyó su padre, rompiendo la tensión con una ligereza que me pareció aterradora.
..
Todos mis amigos me rodearon en cuanto volví. Preguntaban a dónde había ido; Tali, con su talento informático, se las había arreglado para rastrearme a través de las cámaras de seguridad de la ciudad.
—¿Completaron el vínculo? —preguntó alguien de inmediato. No supe exactamente a qué término humano o ritual se referían.
—Ella no asistió a esas clases de preparación —les recordó Azela, rodando los ojos—. ¿Compartieron la cama?
—No —respondí de inmediato—. Él durmió en el sillón.
—¿Ya está necesitado de ti? —La voz de Zuna llegó desde atrás, cargada de escepticismo.
—No lo sé.
— Enamorar a un humano no es tan sencillo —sentenció Dansy—. Además, aunque se enamore, eso no nos asegura que mantendrá la boca cerrada sobre nuestra civilización.
—El plazo aún no se ha cumplido —me alentó Azela, poniendo una mano en mi hombro—. Tenemos varios meses antes de volver a nuestro planeta. Para ese entonces, Ruc y el humano serán una auténtica pareja. Eso es seguro.
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Editado: 10.08.2026