Planeta Ideal.

Capitulo 56

Ruc.

Duele, quema, me asfixia. Un dolor desgarrador sobrepasa mi resistencia.

- Tranquila, el médico ya viene en camino.

- Duele... -Mi llanto rompe en desespero. Fue cuestión de segundos, pero tengo el brazo vivo en ampollas y sangre. Odlas observa la escena paralizado, incapaz de mover un solo dedo.

- No llores, morita. Dime qué hago, ¿cómo te ayudo?

- Quítate. - Odlas lo empuja bruscamente. Con los guantes puestos, vuelca una vasija de mármol llena de agua sobre mi piel. El frío aplaca el ardor sordo reanimándome solo un poco-. Lo siento. Lamento haberme tardado. ¿Cómo te sientes?

Las palabras no me salen. Siento el cuerpo de plomo y los párpados pesados.

...

Despierto en la nave. Un sonido metálico retumba en la estructura: el golpe seco de un martillo. Al dar los primeros pasos, noto la ligereza en mi cuerpo; la gravedad ha cambiado. Estamos en el espacio. ¿Cuánto tiempo habré estado inconsciente?

-¿Qué haces levantada?

-¿Dónde está?

-Lo suficientemente lejos.

-Tú no eres mi pareja. - Le recrimino con rabia. - Él no me hizo daño. Tú sí.

- A estas alturas me da igual quién sea tu pareja. Lo único que me importa es tu bienestar, y al lado de ese humano jamás vas a estar a salvo. Te llevaré a tu planeta.

- ¿De verdad?

- Sí.

La desconfianza me domina. Reviso la consola de coordenadas y lo confirmo: me miente.

-Este no es el camino a Ramhl.

-Tu planeta es Destroy.

-Eres un mentiroso y un...

-Tengo que entender por qué él pudo tocarte y yo no.

- La respuesta es obvia, es justo lo que piensas.

- No. Hay algo más, estoy seguro.

- No vas a experimentar conmigo.- Advierto. - Prefiero lanzarme al vacío antes.

- No son experimentos, te llevo para protegerte. ¿Tienes idea de lo que hizo tu humano?

-Nada tan ruin como lo que estás haciendo tú.

-Te equivocas con él. No es quien crees.

-¿Y tú eres mejor? Me engañaste, me ibas a...

- Ibas a entregarte a él. Dejaste pasar la oportunidad.

-Estás demente.

-Tú no sabes lo que se siente -interrumpe, alzando la voz-. No sabes lo que es desear algo tanto y tener que contenerte cada segundo para no destruirlo.

- Mira lo que me provocó un solo roce tuyo. - Le reprochó señalando mi brazo vendado. -¿Qué más pruebas necesitas? Tú no eres mi eterno. Él sí.

- No lo acepto. Tiene que haber otra explicación.

-Es la única que hay. Regrésame a la Tierra. Me separaste de él durante siete años... por favor, déjame ser feliz.

-¿Por qué impediste que me matara?

- No quiero una guerra. Sé de lo que es capaz tu familia.

- Mentira. Hay algo más. -Su figura enorme se impone sobre mí, volviéndome frágil con solo sostenerme la mirada.- Dime la verdad. - Su mano roza la mía con una delicadeza casi irreal-. ¿Me quieres?

-Sí. - Admito. Decir la verdad es sencillo para mi especie; lo peligroso es cómo la interpretan los demás. - Pero no del modo que tú deseas. Te quiero como a cualquiera de los míos. Como a un amigo.

-¿A tus amigos también los besabas así?

-Nosotros nunca nos hemos besado.

-Claro que lo hemos hecho.

-Te besé creyendo que eras él.

-¿Y los cinco besos después de eso? Yo pedí uno y tú cediste a cinco. ¿Por qué lo hiciste si sabías que era yo usando su cuerpo?

- Basta... deja de confundirme.

- Intento que abras los ojos. Me quieres de una forma distinta, pero te niegas a aceptarlo. Te engañas pensando que dices la verdad.

- La única verdad aquí... es que eres un egoísta.

- Dame un año más. - Pide. - Si en un año no tengo una respuesta, dejaré que vuelvas con el humano.




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