Plasmando el arte

capitulo 5

Capítulo 5: Una Nueva Habilidad

Lían, quebrado por la tensión y el cansancio, rompió a llorar. Entre sollozos incontenibles, les relató todo lo que había pasado: el desprecio de su padre, los cuadros rotos y su huida. El cazador que lo había interrogado lo escuchó en absoluto silencio y luego suspiró con pesadumbre.

—Lo siento mucho, pequeño... Me llamo Leo —dijo el hombre, agachándose para quedar a la altura de los ojos del chico—. ¿Y tú cómo te llamas?

—Me llamo... Lían.

Leo lo observó con detenimiento durante unos segundos. Los ojos del muchacho estaban enrojecidos por el llanto y su ropa lucía sucia por la noche a la intemperie.

—No deberías estar solo aquí —continuó Leo con voz tranquila—. Este bosque puede ser muy peligroso para un niño.

Lían bajó la mirada, resignado.

—No tengo a dónde ir...

Los otros cazadores se miraron entre sí, incómodos. Leo le tendió la mano franca para que se levantara y rompió el tenso silencio:

—¿Sabes hacer algo?

Lían dudó un instante antes de responder, temiendo otra burla, pero terminó por decir la verdad:

—Sé pintar...

Algunos de los hombres soltaron una carcajada despectiva, pero Leo los calló con una mirada severa.

—Pintar también es una habilidad —afirmó con seriedad—. En el bosque se necesitan otras miradas. Puedes venir con nosotros por un tiempo. Te daremos comida y un lugar donde dormir, pero tendrás que trabajar duro.

Lían levantó la mirada, sorprendido.

—¿De verdad?

Leo asintió con firmeza.

—Pero tendrás que trabajar duro.

—Lo haré... lo prometo —respondió Lían, sintiendo que una nueva puerta se abría ante él.



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En el texto hay: superacion, aventura

Editado: 02.06.2026

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