
27 de mayo del 2021
Narra Joshua
Joshua: —En un principio no me había dado cuenta, pero ese fue el principio de lo que empezaría a vivir con Dani.
Samuel: —Ya lo creo, amigo, ninguno de los dos se dio cuenta, pero ya habían comenzado a escribir su historia.
Joshua: —Tienes razón, amigo, ninguno de los dos sabíamos lo que eso implicaría; éramos unos niños después de todo en ese tiempo, pero algo sí estaba claro: disfrutábamos de la compañía del otro.
4 de junio del 2001
Narra Joshua
Me estaba ya preocupando por el silencio incómodo que se estaba formando hasta que finalmente Dani se decidió a hablar.
Daniel: —Lo que pasa es que esa niña no me dio buena espina desde el principio. —No pensé que Dani llegaría a esa misma conclusión; en verdad me sorprendió.
Joshua: —Bueno, si te soy sincero, no te culpo por decirme eso. Dani, a mí también esa niña me transmite una mala vibra.
Daniel: —Entonces entiendes mi punto de vista, Joshua; además, también lo digo porque me pasó algo con alguien, pero la verdad no quiero hablar de eso. —Dani sufrió por alguien; no me esperaba eso, pero no debo presionarlo para que me lo cuente; quiero que vea que puede confiar en mí.
Joshua: —Tranquilo, Dani, puedes confiar en mí, para eso estamos los amigos —le dije a Dani con un tono de confianza.
Daniel: —Sí, créeme que lo sé, Joshua, quizás en otro momento te lo cuente, y no es que no confíe en ti, simplemente que es algo demasiado doloroso para mí. —Me esperaba esa respuesta, pero te entiendo, Dani, vaya, quizás al final nos terminen uniendo más situaciones de las que pensemos.
Joshua: —Yo no te quiero presionar, Dani, solo déjame darte un consejo; guardarse las cosas nunca hace bien; siempre es mejor sacarlas y desahogarse, porque guardarlas solo te hace más daño, por muy difícil que sea poder decirlo —y lo digo por experiencia propia, por lo que yo estoy pasando.
Daniel: —Muchas gracias por el consejo, Joshua, y gracias también por escucharme sin presionarme de nada. Veo que eres de confianza y por algo te invito aquí a mi casa porque algo me dice que puedo tener en ti a un gran amigo. —Esas palabras de Dani sí me alegraron y no pude evitar que se me formara una sonrisa en mi rostro.
Joshua: —Ay, Dani, lo que te tuvo que haber pasado sin duda debió ser muy doloroso para ti.
Daniel: —Lo fue Joshua y desde ese día no he vuelto a tener amigos y me han molestado mucho en el colegio, ya que además él siempre me defendía —y eso me pareció extraño; si es así, entonces, ¿por qué sus padres dicen que no ha venido nadie a la casa de Dani?
Joshua: —Pero si él fue tu amigo, no entiendo por qué tu padre dijo que nunca antes habías traído a alguien a tu casa.
Daniel: —Es que lo que me pasó con él ya no se habla en esta casa y es como si nunca hubiera pasado. —Pude notar cómo Dani se puso triste con esas palabras que me dijo; no pude evitar poner mi mano en su hombro y hacerle una promesa.
Joshua: —Pues yo te voy a prometer algo, Dani, que pase lo que pase, yo nunca me iré y nadie nos va a separar. —La expresión de Dani cambió totalmente con mis palabras, y pude ver cómo se había alegrado.
Daniel: —Lo dices en serio, Joshua. —Me dice Dani con una sonrisa en su rostro.
Joshua: —Pues claro que sí, es una promesa —le respondo también con una sonrisa.
Daniel: —Sabes algo, Joshua, me agrada tu compañía; siento que me olvido de todos mis problemas.
Joshua: —Lo mismo digo, Dani —y en ese momento nos damos la mano y luego un lindo abrazo. Ay, Dani, no sé qué me estás haciendo, pero siento una inmensa felicidad estando aquí contigo.
Narrador omnisciente
Samuel y Cyrus iban caminando y estaban en completo silencio hasta que finalmente Samuel se decidió a hablar.
Samuel: —Puedo hacerte una pregunta, Cyrus. —Samuel notó cómo Cyrus se exaltó de golpe en el momento en que habló—. Oye, tranquilo, no era para que te pusieras así.
Cyrus: —L-lo siento, es que no e-estoy acostumbrado a q-que me h-hablen —dijo nervioso.
Samuel: —Primero que nada, respira tranquilo, que aquí no ha pasado nada, y segundo, ¿por qué dices eso? ¿Acaso no tienes amigos, Cyrus? —Samuel nuevamente vio que Cyrus se ponía nervioso; pensó que no fue buena idea preguntar—. Mejor olvida —no pudo terminar, ya que fue interrumpido por Cyrus.
Cyrus: —N-no te preocupes, es v-verdad, no tengo a-amigos, y tampoco sabría decirte p-porque soy así. —Eso puso triste a Samuel y rápidamente puso su mano en el hombro de Cyrus; eso lo colocó nervioso, pero la expresión de tranquilidad de Samuel logró calmarlo, cosa extraña porque Cyrus sentía que le tenía miedo a todo el mundo.
Samuel: —Pues si gustas, Cyrus, yo puedo ser tu primer amigo. —Cyrus no podía creer lo que acababa de escuchar: ¿será cierto o solo Samuel quería jugar con él? Sea como fuera, lo único que quería Cyrus en esta vida es ser aceptado, así que no dudó en aceptar con gusto.