
Narra Joshua
Finalmente, habíamos llegado al hospital y rápidamente pregunté la habitación en donde se encontraba mi mamá. A pesar de que no querían dejarme entrar, yo supliqué que por favor me dejaran pasar, ya que me dijeron que mi mamá está muy grave también. Hasta que finalmente me dejaron entrar y la pude ver. Estaba de verdad muy mal, y yo acababa de perder a Eliot. No soportaría perder a mi mamá también.
Joshua: —M-mamá, por favor, tienes que ponerte bien, sí, porque no tienes ni idea de la desgracia que pasó mientras estabas inconsciente. Se acaba de morir Eliot y no soportaría perderte a ti también. Me quedaría completamente solo, así que, por favor, mamá, despierta, olvidemos todas las cosas malas que han pasado entre los dos y volvamos a comenzar, por favor.
Yo lloraba desconsoladamente; es increíble toda la carga que tiene uno que aguantar y yo, siendo solo un niño de 9 años, he tenido que pasar por una experiencia traumática. En un solo día pasé tantas cosas que ninguno se habría podido imaginar y no sé si de verdad algún día las puedo borrar de mi mente. Después que salí de la habitación, le pedí ayuda a los policías para que le dejaran despedirme de Eliot y cuando entré en donde se encontraba, lo vi cubierto por una sábana; cuando lo destapé, ahí estaba él, aún con los ojos abiertos. Le cerré los ojos y le dije que podía ir en paz, porque el desgraciado que le hizo esto se va a podrir en la cárcel, y una vez que salí, me empecé a sentir muy mal, mareado, hasta llegar al grado de desplomarme. Gracias a Dios, mis amigos estaban ahí para darme fuerzas, porque sinceramente no sé cómo iba a poder pararme después de esta desgracia que acababa de ocurrir.
Semanas después
Narra Joshua
Déjenme decirles que, gracias a Dios, después de todo este tiempo que pasó, se podría decir que las desgracias al fin se acabaron, ya que, por un lado, mi mamá por fin ya está de vuelta en la casa, recuperada, y me pidió perdón por todas las cosas que me dijo y por nunca haber creído en mí por todo lo que le decía del monstruo de Joaquín. Ojalá que, a partir de ahora, todo vuelva a ser como antes.
Les puedo contar que, en todo este tiempo que pasó, el ambiente en la escuela al fin volvió a la normalidad después de que José Luis al fin fue expulsado del colegio. Eso de verdad fue un logro para todos nosotros. Cyrus también nos contó que su hermana se tuvo que ir de viaje donde sus tíos, a ver si algún tiempo lejos la hace cambiar de actitud y deja de lado toda esa maldad. Por el bien de ella, espero que sí. Sebastián también finalmente fue aceptado en el grupo y tanto Dani como yo lo perdonamos por todo lo que hizo porque al final fue en parte gracias a su ayuda que aún sigo vivo.
Lo otro que vivimos también fue el entierro de Eliot, donde asistimos todos, y también apareció su madre, la cual lloraba desconsoladamente porque se sentía culpable de la muerte de su hijo y de nunca haber denunciado a Joaquín por todas sus maldades. Con el tiempo también pude notar que Cyrus y Samuel estaban ya más unidos que nunca, y la verdad no sabía cómo tomarse eso, pero tampoco tenía de qué quejarme, porque eso mismo me pasaba con Dani. Todavía no tengo claro el significado de todo esto, pero seguro que algún día lo averiguaré.
Mientras en la cárcel
Narrador omnisciente
Los guardias estaban llevando a Joaquín al lugar de visita y ahí se encontró nada menos que con Ana.
Joaquín: —¿Se puede saber qué carajos haces aquí? —dijo Joaquín con molestia.
Ana: —Solamente venía a asegurarme de que el canalla que mató a mi marido está pagando muy caro, y sobre todo, también por todas las otras porquerías que hiciste.
Joaquín: —Ja, sí puede que yo esté aquí encerrado, pero dime algo, tu hijo, ¿acaso ya te perdonó por todas las cosas que le dijiste? —dijo Joaquín con burla, lo cual molestó a Ana.
Ana: —Claro que sí, ¿de verdad creías que nos ibas a separar con todas tus mentiras?
Joaquín: —Entonces yo te pregunto algo ahora: tú le vas a perdonar que sea un marica, porque sé muy bien que los odias tanto como yo. —Eso a Ana la hizo enfurecer.
Ana: —YA BASTA DE TUS MENTIRAS, PORQUE SEGURAMENTE ESA SIEMPRE FUE OTRA DE TUS MENTIRAS PARA ALEJARME DE MI HIJO —decía con mucha furia.
Joaquín: —Sí es cierto que te dije muchas mentiras, pero mira la ironía de la vida, esa es la única verdad que sí te dije y que tendrás que vivir con ella, porque sé que nunca lo aceptarás y eso sí te alejará de tu hijo para siempre —dijo Joaquín riéndose a carcajadas.
Ana: —ESCUCHA, MALDITO, ENFERMO, NO CAERÉ OTRA VEZ EN TU TRAMPA Y OJALÁ TE PUDRAS AQUÍ Y PAGUES NO SOLO POR MI ESPOSO, SINO TAMBIÉN POR TU PROPIO HIJO. —Eso hizo enojar mucho a Joaquín y justo en ese momento los guardias aparecieron y procedieron a llevárselo, pero mientras eso sucedía.
Joaquín: —YO HABRÉ PERDIDO A MI HIJO, PERO TÚ IGUAL LO PERDERÁS, MALDITA ZORRA, ÉL ES UN MARICA Y CUANDO FINALMENTE ESO TE SEPARE DE ÉL, AHÍ HABRÉ TENIDO MI VENGANZA, ¿ME OÍSTE?, ME LAS PAGARÁNNNNNNNNNNNNNNNNNN, LO JUROOOOOOOOOOOOOOOOOOOO.
Ana había regresado a la casa; su hijo Joshua le había dejado una nota donde decía que había ido a la casa de Dani porque hoy es su cumpleaños. Eso hizo a Ana recordar las últimas palabras que le dijo Joaquín, y sintió que era verdad. Jamás podría aceptar que Joshua sea un marica y, por lo tanto, idearía un plan para definitivamente alejarlo de este lugar. Mientras en la cárcel, Joaquín estaba en su celda donde lo estaban esperando algunos presos.
Preso: —Mira, pero sí es el tipo que no solamente asesinó al padre de un niño inocente, sino que fue capaz de matar a su propio hijo.