A la mañana siguiente
Narra Joshua.
Estaba recién abriendo los ojos, despertando; el día de ayer había sido un largo día, y en el momento en que abrí mis ojos por completo, me quedé en shock al ver que Dani estaba al lado mío. No entiendo en qué momento habrá llegado aquí, ya que no me di cuenta si él estaba durmiendo en la otra cama. Me empecé a poner nervioso y con mucho cuidado movía a Dani tratando de despertarlo, hasta que finalmente lo conseguí.
Daniel: —A-ay, qué b-buena siesta me p-pegué —me decía, aún algo adormilado, y yo de verdad no entiendo cómo puede estar tan tranquilo.
Joshua: —N-no entiendo cómo puedes estar tan tranquilo, Dani. ¿S-se puede saber qué h-haces aquí al lado m-mío? —decía nervioso.
Daniel: —Ay, no te pongas así, Joshua, que no vi que en ningún momento de la noche te quejaras. Te acurrucaste bien al lado mío y yo solo lo acepté, y además también por haberme puesto nervioso el día de ayer —me decía de forma descarada, o sea, solo lo hizo para vengarse, pero ahora sí que lo pondré en su lugar.
Joshua: —Mejor desaparece en este mismo instante de mi vista, Dani, o si no, créeme que te voy a poner en tu lugar —decía muy molesto, y en eso rápidamente se levantó.
Daniel: —Ay, pero qué gruñón eres, Joshua, no puedes tomarte las cosas con buen sentido del humor. Mejor me voy al baño, y tú relájate un poco, Joshua, que acabamos de empezar el día. —En eso, Dani entra al baño, y yo no puedo evitar seguir aún un poco molesto después de su atrevimiento, pero decido mejor levantarme y bajar por algo de comer.
Cuando bajé, pude ver que los tíos de Dani ya tenían preparado todo el desayuno, así que fui a buscar a Dani para que bajara. No tuve otra opción, así que volví a la pieza para ir a buscarlo. Cuando llegué a la habitación, no veía a Dani por ningún lado. ¿Será que acaso seguirá en el baño? Y de repente ocurrió algo que, en serio de verdad, no me esperaba para nada: Dani estaba saliendo del baño desnudo con la toalla en su cintura. Al parecer se había dado un baño, y yo, muerto de la vergüenza, rápidamente me di la vuelta.
Joshua: —P-por Dios, Dani, ¿por qué no me dijiste que te ibas a dar un baño? —decía muy nervioso, y además estaba sudando, y mi corazón empezó a acelerarse.
Daniel: —¿Qué, acaso no te gustó esta sorpresa inesperada, Joshua? ¿Acaso no te gusta lo que ves? —me decía con ese tono pícaro que siempre usaba, y seguramente también andaba con su sonrisa de siempre, y por dentro tenía puras ganas de matarlo.
Joshua: —M-mejor cámbiate inmediatamente, Dani, o en serio q-que me voy a e-enojar —decía aún nervioso. Y en eso sentía pasos hacia mí, y antes de que me diera cuenta, Dani rápidamente me volteó y ahora estaba enfrente de él, y yo no podía más de los nervios y mi corazón cada vez más acelerado.
Daniel: —Ya deja de seguir negando lo evidente y admite que te encanta verme así, Joshua, así como ese día que estuviste de mirón. —Antes de que yo pudiera decir cualquier cosa, Dani se acercó a mí y me besó, y no lo rechacé en absoluto; al contrario, me dejé llevar y mis sentimientos salían por sí solos. Nuestros labios se movían de forma tan sincronizada como si hubieran estado destinados a estar juntos para toda la vida. En eso me doy cuenta de que Dani intenta quitarme la polera. No, no, eso no está bien, pero cuando intenté detenerlo, rápidamente escuchamos que golpearon la puerta y nos separamos inmediatamente.
Tía de Dani: —¿Se puede saber por qué se están tardando tanto? —preguntó y la verdad me puse bien nervioso, y veo que Dani estaba de la misma manera.
Daniel: —E-eh, ya vamos, tía, lo que pasa es que estaba en el baño cambiándome, pero ya estoy listo, ya vamos a bajar —decía nervioso, y la verdad, por dentro lo estaba disfrutando, pero si Dani cree que con eso me olvidaré de la imprudencia que estuvo a punto de cometer, está muy equivocado.
Tía de Dani: —Ah, ya me parece muy bien. Ya bajen, luego que los estamos esperando. —En eso siento cómo la tía de Dani se fue. En eso volvemos a mirarnos fijamente Dani y yo, y veo cómo con descaro se vuelve a acercar a mí con toda la intención de retomar lo que estaba haciendo, pero rápidamente lo detengo.
Joshua: —¡Ni se te ocurra, Dani! Cámbiate inmediatamente, o créeme que te asesino en este preciso momento —dije molesto.
Daniel: —Ya, ya, Joshua, tranquilo, si solo quería darte una muestra de cariño, nada más, aunque niegues que eso te encanta —me dice con esa sonrisa provocadora y con su descaro de siempre. En eso veo que se empieza a vestir y, a pesar de la forma de ser que tiene Dani, no puedo negar por un lado que tiene razón, y a una parte de mí le encanta cómo es conmigo.
Habíamos terminado de desayunar Dani y yo cuando de repente veo que alguien me estaba llamando; se trataba de mi mejor amigo Samuel.
Joshua: —Hola, Samuel, ¿ocurrió algo? Me parece extraño que me estés llamando —pregunté directamente.