Al día siguiente
Narra Joshua.
Es un nuevo día, y lo primero que hice fue buscar a Eliot, ya que no iba a permitir que me diera más problemas con Dani.
Joshua: —Qué bueno que te encontré, Eliot. Quiero dejarte en claro que —no me dejó terminar, ya que rápidamente me interrumpió.
Eliot: —Antes de que me digas cualquier cosa, Joshua, déjame decirte que me voy de la ciudad, así que no es necesario que me digas lo que seguro estabas a punto de decirme. —Sin duda que esa noticia no me la esperaba.
Joshua: —Y eso, Eliot, ¿por qué te vas? —le pregunté directamente.
Eliot: —Porque ya hice lo que tenía que hacer en esta ciudad, y aún no hay rastros de mi hermano. Eso sí, admito que por ti me hubiera quedado y hubiera buscado otro método para seguir buscando a mi hermano, pero con lo que pasó anoche, créeme que ya entendí que no puedo competir con alguien que ya es dueño de tu corazón, Joshua; siéntete muy afortunado y espero de verdad lo cuides mucho. —Sin duda que no me esperaba palabras tan emotivas de parte de Eliot; sin duda fue una sorpresa para mí.
Joshua: —Pues lo único que puedo decirte es que te deseo mucha suerte en tu búsqueda y espero de verdad un día lo encuentres y, bueno, también lamento mucho haberte decep… —Y nuevamente fui interrumpido por Eliot.
Eliot: —Nah, no pasa nada, Joshua. No siempre se puede tener todo en la vida, y si no sucedió aquí, sucederá en cualquier otra parte. Hay que tomarse las cosas de buena manera, así que eso, Joshua, cuídate mucho y ojalá algún día nos volvamos a ver. —Y en eso Eliot se va y, por un lado, no puedo evitar sentirme mal por él; solo espero que esté bien y que pueda encontrar a su hermano, porque por ese lado no me gustaría estar en sus zapatos, porque debe ser terrible tener que estar separado de tu otra mitad.
En el momento en que Eliot se fue, mi teléfono empezó a sonar, y quien me llamaba era Alicia, diciéndome que mis padres ya estaban de vuelta en casa. Es cierto, con todo esto del tema de Eliot, había olvidado completamente que mis padres estarían de vuelta en casa. Bueno, también me dijo que fuera rápidamente, ya que ella tenía que irse, ya que su trabajo había terminado. Por supuesto, no quería que se fuera sin antes despedirme.
Había llegado a la casa, y ahí estaba Alicia afuera esperándome.
Joshua: —Que ya te vas, Alicia —decía con un tono de tristeza porque, tengo que decirlo, la verdad había disfrutado mucho de su compañía este último tiempo; es como si a mi casa hubiera llegado una especie de hermana mayor.
Alicia: —Pues sí, Joshua, mi trabajo aquí ya terminó porque tus padres ya están de vuelta en la casa, pero ni creas que me iba a ir sin despedirme de ti. Todo este tiempo cuidándote, la pasé muy bien; te veía como un hermanito menor y por eso me preocupaba tanto por ti, tanto es así que, aunque no lo creas, sí hice el tema de la apuesta es para que te aceptes como eres, porque yo sé muy bien lo que sientes, Joshua, aunque aún no quieras reconocérmelo, pero ya llegará el día que lo hagas, y créeme, Joshua, te sentirás de verdad libre, y sobre todo te sentirás muy orgulloso de quién eres. —Las palabras de Alicia sin duda que me conmovieron, tanto fue así que no pude evitar llorar y luego darle un fuerte abrazo. Le agradecí por toda su compañía y por todo lo que se preocupó por mí, y en eso partió, y no pude evitar pensar en sus palabras, y nuevamente ese miedo que vive dentro de mí se apoderaba de mi cuerpo, pero tengo que ser fuerte, tengo que enfrentarlo, porque, así como me dijo, seré por fin libre.
Estaba ya entrando a mi casa cuando de repente escucho las voces de mis padres, y al parecer estaban teniendo como una especie de discusión, lo cual me pareció bastante extraño, ya que Alicia no me dijo nada parecido. No pude evitar que la curiosidad me ganara, así que me escondí detrás de la pared para saber de qué estaban hablando.
Ana: —No puedo creer que sea verdad, no puedo creer que todo este tiempo nuestro hijo se haya juntado con un marica. —No podía creer lo que mi madre estaba diciendo. ¿Acaso se estaría refiriendo a Dani?
Adrián: —Amor, por favor, no te expreses de esa manera —decía mi padre con un tono de preocupación.
Ana: —No voy a negarte que eso me tomó por sorpresa, y la verdad no voy a impedir que nuestro hijo sea amigo de él, pero sí lo que nunca pienso aceptar es que nuestro hijo Joshua nos salga con lo mismo, un hijo marica; eso sí que no pienso aceptarlo. —Y esas palabras bastaron para que sintiera como una puñalada en el corazón y empezara a ver no solo todo nublado, sino que ese miedo que sentía empezó a crecer ahora muchísimo más.