Las cortinas no se mueven,
pero todos creen que sí;
el miedo no lo promueven
los muertos, sino quien vivió allí.
Las paredes no susurran,
a pesar del silencio se quebranta;
hay voces que se apuran
cuando la gran culpa canta.
En el sótano, algo ha pasado,
¿Qué habita en el interior?
Tal vez, es mejor que siga cerrado,
mejor no ver el resultado.
La casa no está embrujada,
ni los fantasmas la condenan;
son los vivos, que, con su mirada,
la llenan de tanta pena.
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Editado: 23.10.2025