Hacía falta un pequeño rasguño,
un pequeño silencio entre nosotros,
tan desprevenido, tan bienvenido.
Caímos como si no supiéramos quiénes somos.
Vi que soltaste otro chiste esotérico
mientras me sentía atrapado en un espejo,
sin poder decirte todo lo que siento.
Me siento peor que un destello muerto.
Quiero dejar de amarte así,
quiero que todo vuelva a ser como antes.
No quiero que estemos a años luz,
tan cerca como para tocar tu mano,
tan lejos como para decirte que te amo.
Vi que sonreíste después de haberme visto,
soltaste una risa y luego te acobardaste.
Quisiera poder ser ese pensamiento nocturno,
ese que piensas cuando el mundo es mucho.
Quiero decirte que no puedo estar sin ti,
quiero que tus labios no sean arcanos.
Quisiera no estar a años luz de ti,
no rondar cada planeta pensando en ti.
Te pienso todas las noches de luz.
No hay nadie que me haya hecho sentir así.
Pareciera que todo lo que siento es un sueño:
pensar que solo con mirarte me haces alucinar.
Nuestro amor sería inmarcesible,
tan perfecto e impredecible,
pero en otra vida será posible.
Estamos a años luz,
siempre cerca de la plenitud.