No le pertenezco a nadie.
No le debo nada a nadie.
Soy un chiste de papel,
soy lo que dejó este correo,
un millón de fallidos deseos.
En ningún lugar podré
encontrar calor de una piel.
No fui hecho para siquiera
pertenecerle a alguien que me quiera.
Me enamoré un par de veces,
lloré por muchos meses.
Tomé un café amargo esta mañana
cuando mi vida perdió el dulce propósito.
Quiero morir, para ser honesto,
porque veo aquel espejo
y juro que no sé a quién veo.
Quiero llorar por esta angustia,
se me pasará algún día.
Ayúdame a salir de mi crueldad,
que estoy solo con soledad.
Quisiera decir que aprendí a vivir,
pero ni siquiera pude reír.
Te pones caliente con su llamada
y veo tu comportamiento desde lejos,
y quisiera conocer ese sentimiento
de sentir que quizá eres predilecto.
En el canto de un angeluz
descubrí un rumor de luz.
Mientras me ahogaba en un llanto seco,
un vendaval sincero bailaba sobre mi pecho.
Voy a navegar solamente yo,
quisiera saber dónde quedó todo.
Ahora estoy despidiéndome de Dios
y de este lastimoso adiós.