Luego de pintar las paredes de verdad,
inundé mi habitación de lágrimas
y destruía mi silencio mordiendo el ruido,
con esta soledad insoportable que vino.
Me siento pecaminoso recordando
momentos que ya no existen para ti,
cuando el silencio fue tan falso,
creyendo que quizá eras para mí.
Perdí mi espina dorsal en el centro de una estrella,
perdí mi corazón en el suyo cuando no debía.
Y, honestamente, quiero dejar de pensar,
solo te quiero ir a besar, pero no me dejarás jamás.
Se supone que los mejores años de mi vida
serían estos, pero estoy roto.
Entonces, ¿es la vida que merezco?
Desear el bien de los otros, mientras lloro.
Me siento pecaminoso cargando amor para ti.
Seguro en otra vida te irá mejor
a cómo te fue conmigo en tu camino,
pero recordaré segundos cuando fuiste mío.
Mientras gasto años de mi vida
escribiendo tu nombre para olvidarlo,
estos escritos luego se volvieron pecados
y, de pronto, todo era muy claro:
éramos tú y yo separados.
Me siento arrepentido de decir que te amo,
me siento destrozado de alejarme.
¿Quién me va a amar como tú?
¿Quién me dará su luz cuando me ahogo en oscuridad?
Ahora solo estoy roto.
Estoy roto.