Me dejaste cristalino de amor
y con el corazón roto.
Fueron días, esas horas
tan rotas; mi sonrisa es una fobia.
Sé que todas las horas solitarias
te harán volver a mí.
Eres hedonista de amor,
me usaste para calmar tu dolor.
Fue algo importante quererte
para después venderme
al mayor precio de placer.
Nunca aprendiste a creer.
Te dije que ocupes mi piel,
dejes en ella cada rastro de miel,
pero fueron horas
las que te tuve aquí para mí.
Hedonista, eso es lo que eres,
egoísta al que es muy fácil engañar
con un amor fácilmente puro.
Prometiste que me ibas siempre a cuidar.
Guardaré tu rostro en mis escritos,
transformaré mi mundo en el tuyo.
Me dejaste una musa más a mi vida,
me dejaste sin amor y sin vida.
¿Qué será de mí
si mi papel era ser de ti?
Te llamaré para preguntar cómo
olvidar, para ti, fue fácil y cómodo.