Tenías 24 razones para irte,
yo tenía 16 razones para quedarme,
ignorando el tiempo silencioso,
perdiendo el color a grosso modo.
Tenías 24 maneras de irte
y creo que escogiste la peor:
irte de una manera irresponsable,
matando sin hacerte responsable.
El 8 siempre fue mi número favorito
y creí que esa diferencia era crucial,
pero estamos aquí, ahogados en el tiempo,
escondidos en un clóset de cedro.
Tus horas de melancolía,
tu triste melatonina,
todo te dirá que lo que hiciste
está mal.
Pero tienes 24 razones para ignorar
que tu corazón se va a quemar.
Solo escribiré 24 versos
por las 16 noches que lloré,
y no responderé más tus cartas,
que agonizan en papel de amigos,
raspando el silencio de otros,
porque fue tan simple tener 24.