Llega para ti más tiempo
en el que espero tu regreso.
Quizá sea egoísmo,
pero prefiero ahora lanzarme de un abismo.
Recuerdo que era divertido
decir que era infinito,
pero qué triste era saber
que no sé si te pude conocer.
Es algo esotérico
y casi fugaz, este dolor
en lo más profundo del corazón.
Nunca pudimos grabar esa canción.
Dijiste que cuando puedas
escribiríamos un libro juntos,
pero este poema lo escribo
titubeando solo en el mundo.
Afuera está lloviendo,
el mundo llorando tu soledad.
Quizá era tu frivolidad,
solo sé que duele esta complejidad.
Tengo mucho que escribir esta noche
y te quiero por siempre acá,
pero ahora, simplemente,
eres un recuerdo que aparece en mi mente.
En octubre se cumple un mes
en el que, sin temer,
tomaste un gran vuelo
y colgaste una cuerda en tu cuello.