Los tiktokers están molestos
y los influencers están de misa.
Te están apuntando con veneno,
te exigen el precio del cielo.
Y esas cosas pueden haber pasado,
aunque se viven en el recuerdo.
Sé que después de este escrito
todos te intentarán disparar.
“Pon piedras a tu corazón
y hazlo de metal y lleno de razón.
Él es un poeta asesinado,
sus elegías te dejarán quebrado”.
Cuando ellos solo saben criticar,
a ti y a mí nos hundirán en su tristeza.
Qué miserable tiene que ser su vida
para odiar su reflejo en un buen intento.
Las reseñas y los críticos
pueden hablar todo lo que quieran,
y cuando se les entrega el dinero,
callan y tragan como corderos.
Ese es el mundo funcionando,
pero no te alejes del año;
que el año se está yendo contigo,
y quiero vivir contigo este domingo.
Te están odiando,
escucho sus insultos,
y estoy desde muy lejos
para entender tu dolor.
Pero no puedo hacer nada
para impedir tu pavor de amor.
Soy el poeta asesinado,
te daré una llaga en tu mano.
Pero cuando el mundo te insulte,
levanten falsos en contra tuya
y te expulsen por no ser humilde,
recuerda que mi vista es ciega:
para mí ya no importa arder en su fuego.
Esos jueces siguen molestos,
escribiendo párrafos desde su miseria:
“No te debes escapar,
no te juntes con ese fatal final”.
Soy el ciclón que ahora has elegido,
soy el terror para muchos listos,
soy el poeta asesinado:
tienes un peligro conmigo a tu lado.