“Cuando te vi inclinado en tu cuaderno,
vi un destello de esperanza.
Me recordaste a mi yo de pequeña,
sentí el potencial que una vez perdí”.
Cuando te vi, eras malvada,
con ojos pequeños y boca pintada.
Me recordaste a lo que odiaba,
pero me encontraste potencial.
“Seré tu guía en este viaje largo,
tomaré todas las decisiones para ti.
Puedo robar todo el dinero del premio
porque mis gustos son más importantes.
Si quieres oír algo del dinero,
recuerda que esta admiración es un papel
y te debes acercar a mi oficina
para decirte que esperes una vida”.
Pero yo protejo al equipo,
yo me tragaré los demonios sueltos
y dejaré que te insulten a tu espalda,
dejaré que el odio viva en mí.
Perdiste tu lealtad cuando pediste el préstamo;
quizá la pureza la perdiste cuando ganamos.
Solo veo que quieres levantar tu ego,
usándonos sin culpa ni esfuerzo.
El color vino de tu saco
me recordó al vino que derramé
para darte ese premio sucio,
para darte el título de protectora.
Quizá tu vida fue una derrota,
llena solo de decisiones rotas
y de visiones que te dicen “loca”.
Ese sentimiento de victoria
te lo dimos nosotros sin normas.
Tu aura es un tornado de enojo
y tus manos son cuchillos cuando lo deseas.
Quizá tantas pérdidas te dieron ese carácter,
pero no vas a venir aquí a insultarme.
Quizá para darte la libertad
y un ego con un aumento
tuviste que deshacerte de nosotros,
pero yo protejo al equipo.
Ahora ya no te reconozco,
perdí el potencial cuando me lo quitaste.
Sí, eres lo que siempre odiaré.
Dormirás con los recuerdos
antes de darte cuenta de que perdiste el tiempo.