No me siento fuerte este mes.
Estoy haciendo un libro muerto,
exprimiendo tinta de mis venas,
todo para escribir que vuelvas.
Una sola gota cayó de mi rostro
cuando te fuiste para ser de otro,
y mis lágrimas son negras como tinta.
Voy a escribir con mi dolor, con lira.
Puedo parecer fuerte a veces,
pero no soy más que un recuerdo,
uno de tus mejores recuerdos.
Viviré por siempre en tu silencio.
Cuando dijiste que estabas despedido
fue una mentira para dejarme de hablar,
pero no critico tu actuar ni tu pensar,
solo critico el tiempo que me hiciste esperar.
Fui feliz abajo de tu mesa de mentiras
cuando te dije que eras el tema de mi vida.
Te escribí muchos poemas de amor
que tendré que olvidar por temor a recordarte.
Dije que no era suficiente afecto,
pero para mí era todo perfecto.
Perdón si te incomodé con mi vida,
ese fue mi papel de víctima.
Cuando vi que trabajabas en esa florería,
yo soñé con leer tus pensamientos,
y fue una mentira, una dulce mentira,
saber que quizá de mí te reías.
Cada persona que finge ser piedra
es alguien que sufrió de veras,
y cada piedra que lloró de amor
cayó en el pozo del dolor.