Todos toman las llaves del salón
hasta que tú entras y, de pronto,
todo el mundo se calla ante tus ojos.
Quizá estoy siendo muy raro,
pero solo tú existes en mi ramo.
Y tengo que admitir que soy miedoso,
creo mucho en mi mala suerte,
así que solo verte me hace pensar
que quizá rompí la maldición
de enamorarme de quien no lo hace.
Todo el tiempo llorando a la estrella
nunca me hizo bien,
pero verte así es como caer por fin
del sueño en el que alguna vez viví.
Tus manos son calurosas
y tus labios carnosos.
Es ilegal sentir algo por ti,
pero es amor puro por fin.
No te quiero decir que te amo,
pero tengo una nueva pulsera en la mano,
inspirada en tu nombre y tu voz,
en lo que me haces sentir, con dolor,
de no poder mirarte con amor.
Eres un pensamiento lejano
que mantengo tan cerca.
Imagino ir a tu casa a verte,
más que fotos en mi mente.
Cruzo los dedos hasta que toques
mi mano contra tu brazo.
Nuevas alturas, nuevos comienzos
me hacen temblar al recordarlo.
A veces invento tu mano sobre la mía
y un horizonte donde deje de escribirte poemas;
en su lugar, recitártelos y guardártelos,
porque todos deberían tener lo que quieren.
Yo te quiero a ti.