No te quería molestar mucho más.
Fuiste mi estrella en este frío mar,
me enseñaste mil maneras de besar,
y sabía que esto iba a terminar.
No sabía que yo iba a acabar mal.
Gracias por todo el tiempo que me diste.
Tenía miedo a perderte y, aun así, te perdí,
pero no dejé salir lo que nunca dije.
No quería que supieras mi opinión.
Y ese sábado cualquiera ya no fue cualquiera.
Parece que todos los sentimientos se encontraron
de una noche para otra en tu lugar.
Me dijiste que simplemente tú querías terminar.
Quizá no fue amor a primera vista,
pero cuando decías que era perfecto,
sabía que lo decías con cariño,
pero también que era como engaño.
Ahora te puedo contar que lloré un mar.
Gracias por todo el amor que me diste.
No puedo decirte nada, nada, porque fue sincero,
pero simplemente preferiste ser amigos.
Qué frío me dejaste antes de ese septiembre.
Parecía como algo planeado, pero no lo fue,
simplemente tu corazón fue honesto.
Si te decía que no, no me ibas a encontrar
en este muerto y desolado mar.
Y mi boca te dice entre susurros fuertes:
“Por favor, yo no quiero que esto termine”.
Pero si es lo que quieres y sientes,
seremos amigos de nuevo, como siempre.
Mientras tu tristeza baila sobre mi pecho,
mis brazos gritan socorros inaudibles,
y escondí mi verdad entre tu soledad,
porque tú fuiste toda mi felicidad.
Quiero tocar las cosas que me prometiste.
Todas las pulseras te las puedo devolver.
Aún te amo y nunca lo voy a negar,
y te escribí poemas que no llegué a publicar.
Ahí es cuando llego al tema,
y es que lo que nunca dije fue
que yo no quiero terminar contigo,
yo quería ir contigo al infinito.
Tantas cosas me quedaban por contarte,
tenía más chistes que no escuchaste.
Había anécdotas las cuales narrar.
Qué triste que tu recuerdo me pueda matar.
Me llegan los recuerdos al corazón,
porque tú eras toda mi razón.
No te culpo de querer ser amigos,
pero no puedo serlo
si estás en cada secreto.
Lo que nunca dije fue
que yo aún te amo.
Por favor, piénsalo otra vez:
yo aún te amo.