Mi querido amor,
no sanarán tus heridas,
pero acompañarán
tus dulces cosquillas.
No hay razón que me detenga
de seguir amándote a mi modo.
No hay nadie que intervenga,
que diga que esto es tonto.
Nosotros no sufriremos,
incluso después de todo.
Sigues conmigo en mi hombro,
ronroneando como un tesoro.
Nada puedo hacer sin ti,
y te tengo aquí para mí.
Te abrazaré y besos te daré,
yo siempre me quedaré.
Incluso cuando el mundo caiga,
tu blanco y negro me vuelve a la vida.
Y justo cuando el tiempo quiera,
me quedaré aquí hasta que muera.
Tus patitas, tan bonitas,
me persiguen,
y tus bigotitos
me apasionan a vivir por ti,
a seguir escribiendo por ti.
No hay razón para no amarte
como te amo ahora.