Quiero cambiar, pero no sé cómo.
He intentado darle una vuelta a mi vida
mientras iba a cada fiesta, cada bar.
Nada me emociona en esta ciudad.
Supongo que es lo que pasa
cuando mientes para no herir más.
Creo que ya no tengo ningún anhelo.
Supongo que no sabía que era feliz,
y siento que llegué a mi límite.
No sé qué podría hacer con el tormento.
Odio esta ciudad, pero aun así me quedo.
Intenté escapar por todos los modos.
Quiero cambiar, pero tengo mucho miedo.
Me escapo de mis obligaciones,
me voy a caminar sin rumbo por las calles.
Las personas son tan apagadas,
esta no es la vida que esperaba.
Quizá podría ser la diferencia,
podría dar un paso más y explotar.
No sé a dónde más escapar,
pero he llegado a la terminal,
listo para no saber dónde llegar.
Porque cada paso fuera de esta ciudad
me dan cinco caídas hacia atrás,
y caí de nuevo en mis adicciones
y yo mismo traicioné mis intenciones,
con un fuerte redoble de tambores.
La luz de la calle en horas de la madrugada,
camino sin rumbo como un deseo muerto.
Nunca llegaré al final de esta carretera,
porque eso sería llegar a mí misma condena.
Porque siempre elegí el dolor que conozco
que la salvación ajena a lo que reconozco.
Ahora el cielo es más azul a mis ojos,
y el silencio es cómodo cuando lo necesito,
porque mi vida siempre fue de otros.