Sonaba el último timbre de la tarde
y los papeles volaban en el viento.
El salón del colegio más raro
por fin se ha graduado.
Mi mente es un arma congelada
y mis manos son púas descontroladas,
porque mi dolor no es solo mío,
es el que comparto con todos los míos.
No te sientas triste de decir adiós.
Pronto dejarás esta ciudad para estudiar,
y no te olvides que aquí están tus amigos,
tu familia, tu gente y tus recuerdos.
No vayas a saltar del puente,
hoy estamos graduados.
Llegábamos tarde al salón
y llegamos tarde a la graduación.
Mis pensamientos no los olvidaré,
porque todos los que dejaré
son pensamientos que guardaré,
son el corazón que siempre tendré.
Recuerdo creer que el mundo era sombrío,
pero nunca existieron sombras en la ciudad.
Solo me encargaré de disfrutar,
recordar por última vez este lugar.
Cuando nos volvamos a encontrar,
muchos años después de este final,
los veré y los abrazaré con emoción,
los amaré con todo el corazón.
Porque nunca se acaba la ilusión
para los graduados.
De aquí saldremos con muchos sueños,
no se acabará la pasión
para los graduados.