No quiero llorar cuando te vayas
y ni morir si es que tú me dejas.
Quizá es la suerte de la vida y muerte,
el mundo te alejará de mi suerte.
No quisiera sufrir el día que me faltes,
pero siento mi vida como una tragedia.
Por todo el amor que me brindas,
no quiero que te vayas de mi vida.
Tengo miedo de la muerte,
y tú representas las alas y mi volar.
Y yo me perdería con ellas,
por un segundo seguro de tu vida.
Me siento intoxicado por la posibilidad,
y la tristeza me lleva por el camino.
Aunque mi cara sonría y se ría,
me está matando el miedo y dolor.
Voy a sufrir toda mi vida si te vas,
no quiero que perderte sea una opción.
Quizá por eso existe la nostalgia,
para valorar los momentos de alegría.
No quiero llorar más,
pero a veces recuerdo
que no existe el “jamás”.
No debo temer por algún final,
quizá es la respuesta de mi destino fatal.
Tanto le he llorado por buscar la paz,
quizá es mi castigo el miedo por esperar.
Si te vas, te llevas la gloria de mí.
Me quedaría solo en un mundo muerto,
y cada noche nadie apagará mi luz,
el día en el que me faltes tú.