Viajo en un mar oscuro,
un abismo silencioso y penetrante,
el eco de mi voz se pierde,
y el viento trae sólo el sonido del mundo.
Es una sombra que me abraza,
una compañía que hiere el alma,
un vacío que se propaga,
y que en mi corazón se aloja.
Es el peso de la tristeza,
que se adueña de mi vida,
y me arrastra hacia la fosa,
haciéndome creer que no hay salida.
Pero también es un espacio,
donde puedo encontrarme a mí mismo,
debo viajar y ser arrastrado por el flujo,
y descubrir mi propio destino.
Es un tiempo para sanar,
para crecer y renovar,
una oportunidad para crecer,
y no dejarme vencer por el dolor.
La soledad puede ser un enemigo,
o un aliado en nuestro camino,
hay que dar el siguiente paso,
y de cómo la dejemos entrar en nuestro destino.