No es un fuego que arde y se apaga,
ni un viento que pasa y no deja huella,
es el cilenvio que nos acompaña,
la calma que cura toda querella.
Es tu risa que ilumina la mañana,
tu mano que sostiene la mía con suavidad,
es el saber que, en cada noche lejana,
estas presente en mi mente y en mi vida.
No son grandes aplabras ni promesas vanas,
es el echo de estar cuando más se necesita,
de compartir sueños, de curar heridas,
de ver en tus ojos mi propia vida
Por que el amor no es solo un encuentro,
es el camino que recorremos juntos,
es quedarse, es cuidarse, es crecer,
hasta que se convierta en nuestro mundo...