Me duele el pecho de guardar todo,
por miedo a lo que pueda decir la gente,
me callo las palabras que quiero gritar,
me quedo cargando este dolor constaste.
Lloro en cilencio sin que nadie lo vea,
secando las lágrimas antes de mirar,
por que no quiero que se enteren
de lo que me hace falta y lo que me hace fallar.
Pero en el fondo lo que más necesito,
no son palabras ni explicaciones ya,
solo un abrazo que me apriete suave,
que me diga "estoy aquí" y que no se valla.