Mi reflejo, tan disonante,
la desesperación lo deformó.
¿Quién mira en realidad?
¿Qué ven los demás cuando sonrío?
¿A quien sigue la luna cuando camino?
Los días de aca para alla,
por la noche me mimetizo
con la habitación.
¿Quién duerme en realidad cuando sueño?
Harto de ser,
no encuentro otra opción.
¿Como no te cansas de mi
que soy empalagoso, frío y calculador?
Nunca aprendí a amar,
más cuando un pastel,
puede ser de papa también.