Toque fondo sin saber,
cuando había empezado a caer.
Me infle de malos pensamientos,
incapaz de pedir ayuda,
cual globo de plomo,
me precipite en la negrura,
como noche sin luna,
creyendo que volaba,
planeaba, perdiendo poco a poco
todo lo que me importaba.
Enojado porque me abandonaban,
creyendo que me miraban con lastima,
cuando hacia oído sordo
a los consejos, los traicionaba sin razón.
Mirando al cielo desde lo profundo
de este hoyo de miseria,
cavando con victimismo ciego.
Aún hay manos estiradas
que buscan ayudar,
sin preguntar o cuestionar,
sabiendo que soy humano
que puedo fallar