Ella, en su sombra se convirtió,
por elección de él,
que de la soledad quería escapar,
sin saber, hilos en sus manos y pies.
Una marioneta se convirtió,
en su trágico danzar.
Ella era su voz y su forma de pensar,
dictaba las palabras que él debía gritar,
susurrando en sus pensamientos
lo hacía danzar.
En su belleza y fragilidad,
Camuflaba los venenos que él debía saborear,
atrapado en la red que no lo dejaba ser.
Pero un día, la sombra desapareció,
donde lo había manipulado, hecho depender,
y solo se encontró,
ahora sin hilos, no sabia que hacer,
cómo hablar, cómo actuar,
fue perdiendo el mundo que conoció.
Fueron sus amigos la luz,
que de la sombra lo liberaron,
mostrándole un camino,
que había olvidado,
hermoso roble que a hachazo,
en pinocho te transformaron,
poco a poco, comenzó a sanar
y encontró la fuerza para volver a empezar.