Mira al cielo y la noche lo aterra,
le teme a lo desconocido,
cree que es débil.
Ve a los fuerte caminar
con la vista en el horizonte,
sin saber que de reojo miran a la noche,
son fuertes pero no imprudentes.
Los valientes peleamos con miedo
y con ganas de ganar.
No entiende porque es el único que teme,
por más que la tormenta ruge fuerte,
sigue siendo agua que cae.
Su interior quien le advierte
que debe temer,
mas nunca pudo enfrentar sus temores,
el miedo paraliza más que la bestia
que ahí no está.
Será lluvia para los fuertes y
tormenta para los débiles.