La noche nos abandona a todos por igual.
La luna nos recuerda esa canción de cuna
que nos gustaba escuchar,
aunque todas las pesadillas tengan tu nombre
y no pueda escapar, es necesario descansar.
Por la mañana al despertar,
mi corazón golpeado me da pistas que la pase mal,
y mi rostro frente al espejo no de señal,
espero haber llorado.
Decisiones y más decisiones,
con el día vamos tomando.
Todo fluye y lo que se estanca sabe amargo,
no saber si estoy sanando,
es una sensación aterradora.