Escucho los gritos,
camuflados tras tu falsa sonrisa.
Son brotes de sueños agonizantes
que germinaron en tu débil alma,
alimentada con un estilo de vida barato.
En lo profundo de tu ser,
lágrimas silenciosas se deslizan,
una tristeza oculta.
Dentro de ti,
un grito desesperado
clama por libertad y sanación,
pero los brazos de la ilusión y falsedad,
aceptados por debilidad,
se ciernen sobre ti,
ahogando toda esperanza.
Anhelan realización,
un camino hacia la redención.
¿Dónde buscar, cuando tus pensamientos
se ahogan en vanidad?
Atrapado en esa prisión de apariencias,
se marchitan sin ver la luz.
Eleva tu voz,
desenmascara tus penas,
busca la razón que anhelas en tu interior.