Recuerdos lejanos atormentan el presente,
se aferran a ti como sombras persistentes.
Anestesiaste el dolor en la rutina moderna,
sumergiéndote en reality shows y banalidades pasajeras.
En montañas de placeres efímeros te envuelves,
pero tu alma dañada aún busca consuelo.
Miraste a tu propio ser con desdén,
como si fueras un pobre desgraciado.
Apartaste la mirada, evitando ayudarlo,
mientras tus manos se llenaban de sarna.
¿Cuánto tiempo creíste que podrías escapar?
De aquellos recuerdos que te persiguen sin cesar.
La realidad se alza ante ti,
exigiendo que enfrentes lo que intentaste enterrar.
No más huidas, no más evasiones.
Llegó el momento de mirar en ti,
de sanar las heridas y liberar el dolor.
Enfrenta tu pasado y despierta al presente.