TRUHAN
Dicen que quien se enamora pierde
Al final, nunca me quedó claro si fuiste tú o fui yo quien se enamoró
De lo que sí estoy segura es de que yo no perdí
Te pintaste de Treinton cuando eras cuarentón
Te pintaste de adinerado cuando estabas en bancarrota
Te pintaste de Eros cuando eras Ares
Te pintaste de caballero cuando eras plebeyo
Te pintaste de aristócrata, de sangre pura, cuando la tuya era una mezcla sin linaje.
Te pintaste de hábil cuando, eras un pícaro
con las manos demasiadas acostumbradas
A robar lo que no sabia construir
Y aun así creíste que, denigrándome,
podías dar con la daga en mis entrañas
Solo que no funcionó.
Porque yo conocía el lienzo antes de que comenzaras a pintarte
No fuiste capaz de timarme.
Aunque, en el fondo, yo quería creer en tus pinturas.
Quizá por afecto, quizá por compañía.
Tal vez porque a veces una prefiere contemplar un cuadro hermoso
antes que preguntarse quién lo pintó.
Pero tu falsedad fue tan pobre
que ni siquiera mi propia voluntad de engañarme consiguió sostenerla.
Dicen que la verdad siempre sale a flote.
Y la tuya terminó navegando entre todas las mentiras que decidí creer.
Hasta que, en un descuido, me enseñaste el lienzo...estaba en blanco!!!
Nunca habías sido Eros, ni caballero, ni aristócrata,
ni aquel hombre que tanto te empeñabas en demostrar que eras
Eran apenas retratos de otras vidas que intentabas hacer pasar por tuyas.
Y entonces sentí pena...no por mí.
Por ti.
Porque fuiste tan pobre de alma
que necesitaste denigrarme para sentirte un poco más grande.
Lanzaste tus dardos creyendo que alguna alcanzaría mis entrañas,
pero apenas consiguieron rozarme la piel.
Y, sin embargo, en mis momentos de soledad, confieso que vuelvo a extrañar aquellas pinturas.
No a ti.
Extraño la compañía.
Extraño la atención.
Extraño, quizá, la ilusión de que detrás de aquel lienzo había algo verdadero
Porque desde el principio, en algún lugar de mí,
supe que aquellas pinturas eran mentira,
como también lo era gran parte de la vida que intentabas mostrarme.
Aun así, llegué a tenerte afecto.
Quizá porque, de alguna manera, fuiste valiente
sin tener nada, intentaste retenerme.
Sabiendo q mi vuelo fue de águila y el tuyo de gaviota.
No te odio,aunque debería por compararme con otras aves,
con otras especies más coloridas, y divertidas,
quizá más fáciles de admirar.
Pero no te odio porque mi ser no se inmutaba con lo que decías
Y es que nunca olvidé quién era.
Me fui sin odiarte y tal vez ya tengo la respuesta.
Te enamoraste, y eso te hizo tan vulnerable que terminaste enseñándome de qué estabas hecho
Y tal vez también te quise porque en lugar de dañarte más
de lo que tú mismo ya te habías dejado, decidí volar.
No porque no pudiera quedarme.
Sino porque entendí que no tenía sentido
seguir manteniendo mi mentira de colores en un lienzo blanco
Y aun así, me fui con una pregunta que todavía permanece en mi mente
¿En qué fallé para que alguien como tú terminara ocupando páginas de mi vida?
Quizá no fallé en nada.
Quizá simplemente te quise
mientras tú todavía intentabas descubrir quién eras