Oh Padre, Padre celestial, Altísimo Señor; en el nombre de tu Hijo Jesucristo, no nos dejes y no nos desampares, ábrenos nuevas puertas, puertas de oportunidades, puertas de bendiciones, porque tú, oh Señor; abre las puertas y nadie cierra y cierras las puertas y nadie abre.
De pendo de ti, oh Dios, solo tú tienes el poder para hacer y deshacer. Hágase tu voluntad, Señor mío. Hágase tu voluntad, aquí esta tu siervo, tu pequeño, no olvides a tu pequeño, y levántate en mi ayuda.