Todo te lo dejo a ti Señor, todo; oh Jesucristo Señor, porque no puedo tomar la justicia por mi cuenta, no puedo Señor, coger o agarrar la justicia por mi propia cuenta; aunque tenga razón, aunque todo este a mi favor, tengo que dejártelo todo a ti, Señor, tú sabes cómo y cuándo darles el pago que se merecen. Pero es a tu tiempo y no al mío.
Oh Señor, Dios Todopoderoso, ¿será que no se puede comer en esta tierra? ¿No tengo yo derecho de alimentarme como cualquier otro?
Se levantan enemigos hasta debajo de las piedras porque se traen y entran provisiones, se llenan de envidia y de celos por cosas que no son de ellos.
Activaron su plan, y ejecutaron, y pensaron que todo les iba a salir como querían que les saliera, pero no fue así, el Poderoso Gigante que me sostiene, me resguarda y me protege, él les dará el pago de su maldad como corresponde.
A cada quien, y a cada uno, Dios los enfrentará a su debido tiempo, porque Dios es justicia y verdad, y se levantará en mi ayuda.
No nos desampares Señor, ayúdanos a prevalecer, porque son muchos contra uno.
Levántate Señor, levántate como Poderoso Gigante y mete tu mano a nuestro favor.
No los dejes a merced de los malos, y libranos de todo mal y de todo peligro.