De mañana siempre te buscaré, Padre celestial, y más aún cuando se me han levantado enemigos hechiceros, que viven y respiran por cosas ocultas, que se refugian en cosas que no son de Dios. Para destruir a su semejante.
Mi alma te clama por justicia, porque los enemigos después de cometer su maldad se juntan otra vez, para planear su nueva maldad, su nueva crueldad, Señor; tú los estás viendo, los estas observando detenidamente, cada día, a cada hora y a cada minuto, los ves haciendo sus hechicerías y brujerías, Señor; ¿hasta cuándo he yo de soportar todo esto? Ya están acostumbrados en hacer todo tipo de daño, y no se detienen, porque no creen en ti, oh Dios, pero en el nombre de Jesús, toda hechicería y brujería, y todo trabajo de santería y de vudú queda derribado en el nombre poderoso de Jesús. se cae por los suelos toda enviación de brujería, y es devuelta a sus dueños, porque quien puede con el poder de Dios, con el fundador del mundo, pues él es nuestro refugio, nuestro escudo, y nuestra roca, él es el Rey de la gloria. Amen.