Perdona, oh Dios, perdóname Dios porque hice mal y me enojé de gran manera, locamente fue mi enojo, y me dio mucha ira, no supe controlarme, por eso te pido perdón, y purificación.
Lléname, por favor, Padre; lléname con tu Santo Espíritu, y quita de mi todo enojo y toda ira, límpiame Señor, limpia mi corazón, y llénalo más de amor, de tu amor. Porque tu amor es perfecto, purifícame, más, más, más y más. Oh Señor.
Oh Jehová, Dios Todopoderoso, perdóname porque me deje llevar del estrés del momento, de la mortificación del momento, de la inquietud y de la incertidumbre del momento, de las dudas y zozobras del momento, del acoso de los malos que se unen para verlo mal a uno; por eso, yo reconozco que actúe con ira, reaccione con ira, y te pido perdón y purificación.
Postrado ante tus pies, oh Jesucristo Señor, yo te pido perdón, perdón; oh Señor mío, Rey de Reyes y Señor de Señores, quien soy yo sin ti.
Santo, Santo, Santo tu eres, y Santo, Santo, Santo, y para siempre Santo, por los siglos de los siglos, Santo, Santo, Santo...