¡Señor! Rey de Reyes y Señor de Señores, siendo león, te hiciste cordero, para un hermoso y maravilloso propósito, derramaste tu sangre bendita y poderosa por todos nosotros, y venciste al mundo, porque por Adan entro la muerte, pero tu Señor, nos diste vida, y vida eterna. Al dar tu vida por nosotros.
Siendo león te hiciste cordero, para enseñarnos el camino a la vida, para vencer los planes del enemigo, para librarnos de la oscuridad.
Eres fiel y verdadero, eres el pan de vida, eres el buen pastor, la vid verdadera, eres el camino, la verdad, y la vida, poderoso eres tú, Jesucristo Señor.
Sin poner resistencia fuiste llevado al madero, sufriste golpes, maltratos, ofensas, injurias, sí; al árbol verde le hicieron todo eso. Oh Señor, Rey de los ejércitos, contigo somos más que vencedores, ¿quién resistirá a tu poder? ¿Quién podrá detenerte? Toda rodilla se doblará.
Siendo león te hiciste cordero, ahora de cordero vienes como león, el león de la tribu de Judá, tiembla la tierra, porque el cordero que maltrataron, que golpearon, que echaron suerte con su vestimenta, y humillaron; viene como león, el león que era desde el principio; tiemblen los derramadores de sangre inocente, tiemblen los derramadores de la sangre de los justos.
Ruge el león, y tiemblen los reinos y las naciones, porque el león de la tribu de Judá peleará y no quedaran en pie.
Ruge el león, y tiemble el infierno y sus demonios, porque viene el león con su ejército celestial.
Ruge el león, y el cielo vibra y se sacude toda la tierra y todos los mares ante su poder, porque todo reino se someterá.
Ruge el león, y tiemblen los ejércitos de la tierra, porque no hay gigante que resista su poder.
Siendo león te hiciste cordero, por amor a la humanidad, pero ahora vienes como león.
Ruge el león de la tribu de Judá, y tiemblen todos los hacedores de maldad, los que hacen injusticia, los que pisotean a su propio pueblo o nación, los que hacen pasar hambre a los pueblos o naciones para quedarse con todas las riquezas, y dejar al pobre aún más pobre. Los que se roban todos los recursos sin importarles nada, y hacen que todos pasen necesidades.
Ruge el león de la tribu de Judá, y tiemblen los abusadores de la tierra, porque abusaron y ultrajaron a las mujeres indefensas, tiemblen; y tiemblen también en la tierra los abusadores de los niños, porque de ellos es el reino de los cielos y han abusado temerariamente de ellos.
Ruge el león con fuerza y poder, y las cadenas se rompen y los muros y las fortalezas se desploman, y caen.
Ruge el león de la tribu de Judá, el poder y la gloria es tuya por siempre y para siempre; ruge el león que venció al mundo y vendrá por su pueblo.
Oh Señor mío, siendo león te hiciste cordero, pero ahora vienes como león. Y tiemblen las tinieblas, porque el Gran Rey de Reyes y Señor de Señores viene. Jesucristo Señor.