Oh grandísimo Señor, Jehová Dios de los ejércitos, Señor de los cielos y de la tierra, Dios de la gloria; tú que me escuchas y me ves de mañana, tarde y noche, santo tu eres Señor, tu pequeño te ruega porque refuerces su armadura. Si es tu voluntad fortaléceme aún más para la batalla.
Oh Padre; oh altísimo Señor, fortaléceme aún más mi yelmo, para protegerme aun más de los ataques metales de parte del enemigo. Así mismo la coraza de justicia, el escudo de la fe, el cinturón de la verdad, la espada del espíritu y el calzado del evangelio.
Oh, Eterno Dios, fortalece a tu pequeño para la batalla, porque sin ti no soy nada, sin ti seria como un hombre indefenso y desprotegido ante la guerra que se libra, tú eres mi luz, tú eres mi verdadera fortaleza, mi escudo, mi roca y mi torre fuerte.
Fortaléceme Señor, fortaléceme más mi armadura, porque enemigos siniestros asechan.
Rodéame con tu poder, Dios; rodéame de tu gloria y lléname de tu luz admirable, y fortalece más mi armadura para la batalla.
Gracias Señor, tú eres fiel y verdadero por siempre y para siempre, por los siglos de los siglos. Amen.