Santo eres tú, Santo eres tú, recibe la gloria, la gloria eres tú, tú que eres paz a mi vida, Santo eres tú Señor Dios Todopoderoso, Altísimo Señor, Rey de la gloria, oh Señor, eres Rey, tú eres el que me da el aire para respirar, el aliento de vida para seguir cada día en este mundo, eres grandioso y maravilloso, eres poderoso y majestuoso, eres un Padre fiel y verdadero, que sabes lo bueno para uno, así uno no entienda en el momento, en el instante, en los días y meses, así uno se queje de algo, pero luego entiende el porqué de las cosas.
Tú lo sabes todo, oh Dios; eterno Dios, Padre mío, la gloria y la honra sea para ti por siempre y para siempre, porque no hay nada ni nadie como tú, oh Jehová Dios de los ejércitos. Gloria para el que vive por siempre. Amen.