Hoy vengo a ti, oh Señor; porque todas mis cargas son entregadas a ti Señor, porque tú me ayudas a caminar, a seguir en pie ante tanto dolor y sufrimiento, no me dejas caer, y me libras del mal.
Te entrego todo el peso de mi sufrimiento, que no es poco, pero te lo entrego, cualquier amargura que haya en mi corazón también te la entrego Señor, todo desamor, todo rechazo, todo menosprecio, toda enfermedad, todo dolor, toda escases, toda debilidad, todo yugo son entregados a ti, Señor, porque tu pagaste todo en la cruz del calvario.
Oh Altísimo Señor, tú eres el Padre que da amor, me resguardas y me proteges, y que no quieres que tu pequeño sufra, por eso te entrego todo lo que me aqueja, porque solo tu das paz. Amen.