Safiye
Llegó al departamento agotada, el día estuvo pesado, necesito un buen baño para relajarme. Hoy estaré sola porque mi amiga se fue de viaje de trabajo ella es arquitecta y de las mejores. Alistó la tina con agua , le hecho las esencias y me sumerjo en el agua esto es tan relajante.
Me quedé una media hora en la tina relajándome, ahora estoy secándome el cabello y voy a prepararme un ramen, yo no sé cocinar nunca aprendí, la que se encarga de cocinar es Susan pero como hoy no está me haré eso rápido y mientras veo un buen kdrama.
Estoy en la cocina y no sé cómo usar este microondas, es nuevo Susan lo cambio, busco un tutorial para ver qué y meto el ramen en el microondas, todo va bien cuando de repente explota y veo fuego, me quedo en shock y los recuerdos llegan a mi mente de aquella noche del incendio dónde mi vida se arruinó. No puedo respirar es un ataque de pánico, hace mucho no me daba uno.
— No no no….. esto no puede estar pasando — mi voz sale temblorosa.
— Cálmate Safiye — me digo a mi misma— busco como desenchufar el microondas y lo logró a pesar de que las manos me tiemblan apoyo las manos en la encimera y me lastimó con vidrio quebrado que pertenece al microondas, ahora solo sale humo, gris, espeso.
Me quedo inmóvil.
El apartamento huele a quemado, a plástico derretido y a algo que no se nombrar en este momento. Mis manos siguen temblando incluso cuando ya no hay peligro. Siento las lágrimas acumularse, pero no caen todavía.
Respira.
Una. Dos. Tres veces.
Me flaquean las piernas. Miro hacia el microondas chamuscado como si pudiera volver a atacarme en cualquier momento. Entonces el miedo, ese que trate de mantener a raya mientras actuaba, regresa de golpe. Todo me da vuelta, mi corazón se acelera y en lo único que puedo pensar es en llamarlo a él.
Tomo el teléfono con dedos torpes. Lo desbloqueo mal dos veces.
Busco su nombre.
Kaelric.
Aprieto llamar antes de pensarlo demasiado. Suena una, dos veces y al tercer pitido contesta.
— Hola Solecielo— dice el al otro lado de la línea — Estoy en una entrevista dime qué pasa.
— K-Kaelric… —consigo decir apenas un hilo—. Yo… hubo fuego. El microondas… explotó.
— Safiye, cálmate ya voy saliendo para allá, no te preocupes
Trago saliva. Me arden los ojos.
— Ya lo apagué —me apresuro a añadir, como si necesitara tranquilizarlo a él antes que a mí misma.
— Hermosa ya voy de camino llegó en cinco.