Pole Position En Tu Corazón

Capítulo 19

Safiye

Me despierto y veo que estoy en mi cama. No se en que momento me dormí ni como llegue aquí. Volteo a ver a mi alrededor y lo veo ahí Kaelric en la silla dormido en una posición incómoda, no puedo creer que se quedó a cuidarme toda la noche y siento que mi corazón late rápido. Hace mucho que nadie se preocupaba así por mí excepto mi amiga, pero Kaelric no es los demás y él ya me lo había dicho.

Me levanto sin hacer ruido y entro al baño a lavarme los dientes y a darme un baño, me tardo una media hora ahí, repasando en mi mente todo lo que sucedió ayer, y no sé si me estaré equivocando pero Kaelric me llamó amor. Ver cómo me cuido y estuvo conmigo ayer me hice darme cuenta que se verdad si cuento con él y que me equivoque al juzgarlo mal en un principio.

Salgo del baño ya con el cabello seco y en bata no lo encuentro en la silla, seguramente ya se fue y no puedo evitar sentir una punzada de decepción al no verlo ahí, entro al vestidor y me coloco un vestido blanco sencillo y me aplico mi crema. Salgo de la habitación ya lista y lo primero que veo es a Kaelric con un delantal puesto y cocinando no sé qué cosa, de verdad que se ve guapo así tan sencillo y siendo él mismo, me gusta saber que está faceta no la ha visto nadie más.

— Buenos días hermosa— me saluda alegremente y me siento feliz de que no se haya ido— ¿Cómo te sientes?

— Buenos días — digo— Ya estoy mejor que ayer, de verdad gracias por cuidarme y venir en cuanto te llamé, no tenías por qué quedarte todo ala noche.

— No tienes que agradecer nada— se voltea y me ve— Yo lo hice con gusto, sabes que te dije que siempre podías contar conmigo.

— De verdad gracias, no sabes lo que esto significa para mi— digo en un hilo de voz— Hace mucho no me daba un ataque de pánico.

— Desayunemos primero y luego me explicas todo— Me sirve unos panqueques que se ven deliciosos y veo que los sirve con chocolate y una taza de café, se ve y huele delicioso todo.

— Está bien— respondo

Nos sentamos a desayunar los dos y platicamos de cosas sin importancia, luego nos levantamos a lavar los platos y a limpiar aunque alguien no me dejó hacer casi nada.

— Ahora sí siéntate — me señala el sofá para que me siente a su lado— Y cuéntame por que le tienes pánico al fuego.

— No es un tema fácil de hablar para mi— murmuró

— Cuéntame lo que puedas poco a poco, yo te escucharé.

— Está bien — suelto un suspiro no lo volteo haber y comienzo a contarle la historia.

— Estaba en casa —empiezo—. Era de noche. Yo estaba en mi habitación, en el piso de arriba. Recuerdo que tenía la puerta cerrada… y música baja. No escuché nada al principio.

Trago saliva

— Olí el humo antes de ver el fuego. Pensé que era la cocina… que no era nada grave. Pero cuando abrí la puerta del cuarto, el pasillo ya estaba lleno de humo negro. Espeso. Ardía al respirar.

Mis manos tiemblan. Kaelric no dice nada. No me apura solo sostiene mis manos.

— Cerré la puerta de golpe —continúo—. Me quedé atrapada, golpeé, grité, intenté abrir la ventana, pero las rejas… —niego con la cabeza—. Empecé a sentir lo mismo que sentí ayer. Ese pánico que no te deja pensar.

Hago una pausa larga.

— Entonces escuché a mi papá.

La voz se me quiebra por primera vez.

— Entró a la casa cuando ya estaba en llamas. Yo gritaba su nombre. Él me gritaba que me alejara de la puerta, que me cubriera la cara. Logró llegar hasta mi cuarto… no sé cómo.

Una lagrima cae por mi mejilla.

— El fuego estaba en el piso de arriba… en todos lados. Él empujó la puerta, me agarró en brazos y tratamos de salir juntos. Pero el humo era demasiado. El calor… —mi respiración se acelera—. No avanzábamos.

Aprieto más fuerte a Kaelric.

— Yo estaba tosiendo, mareada. No podía caminar. Y él… —la voz se me rompe del todo— Él me empujó hacia la escalera. Me dijo que no mirara atrás.

Una lágrima cae. Luego otra.

— Me lanzó prácticamente fuera. Yo caí. Sentí aire frío. Manos de otras personas. Alguien me sostuvo. Yo gritaba su nombre, quería volver a entrar.

Niego con la cabeza, deshecha.

— Pero él no salió.

El silencio pesa.

— Murió ahí dentro —susurro apenas— Porque no quiso soltarme antes. Porque volvió por mí.

Finalmente vuelvo a ver a Kaelric

— Desde entonces… cuando veo fuego… mi cuerpo cree que estoy otra vez ahí. Que si no me muevo… alguien más va a quedarse adentro por mí.

Me quiebro por completo y Kaelric me acerca a él y me da un abrazo.

— Ayer cuando explotó el microondas… yo no estaba en la cocina. Estaba en mi habitación otra vez. Pasé años teniendo pesadillas, soñando que mi Padre murió por mi culpa.

— Escúchame Safiye— me hace que lo vea— Tú no tuviste la culpa de nada, tú padre decidió dar su vida por ti, el quiso salvarte porque te amaba.

— Mi madre y mi hermana me culpan por su muerte —le digo en sollozos

— Ellas se equivocan— me abraza otra vez— Tu madre y tu hermana solo hablan por medio del dolor, pero muy en el fondo ellas saben que tú no tienes la culpa de nada.

— Han sido años duros, desde aquel accidente mi vida se convirtió en un infierno, mi madre me odia y cada vez que puede me recrimina y me echa en cara la muerte de mi padre— digo entre sollozos.

— Yo estoy aquí, nada de lo que pasó fue tu culpa.

— Gracias por escucharme —digo y nos quedamos unos minutos así abrazados y no puedo evitar sentirme segura en sus brazos.

— Safiye —mmm digo— Tomaste terapia después de lo que pasó.

— No— respondo— Mi madre no quiso que lo hiciera, me dijo que ese era mi castigo vivir atormentada el resto de mi vida.

— No puedo creer por todo lo que has pasado — suspira— No te merecías todo eso, pero ahora sí puedes tomar terapia y sanar esas heridas del pasado, es por tu bien.

— Lo pensaré — digo

Después de hablar pasamos todo el día juntos, comiendo, viendo películas y platicando.



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Editado: 27.02.2026

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