Safiye
Es de día y me estoy alistando para ir al trabajo está semana es algo ocupada porque se acerca otra competencia y debemos alistar todo para entrevistas y difundir imágenes y todo lo necesario para que Kaelric sea viral en redes y sus fans muestren apoyo. Me estoy viendo en el espejo apunto de colocarme los lentes de contacto y pienso en lo que me dijo Kaelric ese día en el hospital cuando los vio por primera vez y por primera vez me cuestiono si debería dejar mi miedo atrás y mostrar mis ojos tal y como son.
Los recuerdos vuelven a mi mente y veo a aquella niña que solo quería hacer amigos en la escuela y que todos los niños se burlaban de ella por ser diferente y que siguió creciendo y pensó que todo terminaría algún día, pero no, en el colegio también la molestaban y hasta peor, su madre siempre le dijo que era un fenómeno con esos ojos de diferente color. En cambio su padre le decía que era una niña especial porque esos ojos la hacían ver hermosa y única.
Luego esa niña dejó de prestarle atención a esos malos comentarios y entonces un día conoció al que creyó era el amor de su vida y él un día le dijo algo que le destrozó el corazón.
— Safi, me gustaría que te pusieras lentes de contacto así tendrías los ojos del mismo color y evitaríamos que la gente se te quede viendo en la calle— dijo Gustavo — Me siento como si estuviera con un bicho raro.
— Pero tú me conociste así — digo tratando de sonar tranquila — Hasta me dijiste que te gustaba que fuera diferente.
— Si— responde— Pero eso cambió, ahora es demasiado incómodo y a veces no sé a qué ojo mirar por qué los tienes así. Al principio dije que pensaba que eran lindos pero tú sabes que cuando uno quiere enamorar a una chica dice cualquier tontería.
— Entiendo — murmuró tratando de contener las lágrimas — Haré lo que me dices.
— Ves preciosa, esto es sencillo me gusta que me hagas caso— dice él
Ese día lloré como una niña toda la noche y realmente pensé que yo era la del problema y por eso empecé a usar estos lentes de contacto. Salgo de mis pensamientos y me prometo que algún día volveré a mostrarme al mundo tal y como soy.
Me terminó de alistar y salgo para la oficina, tengo que resolver unos pendientes, luego tengo que hablar con Mark y después buscar a Kaelric para que se tome unas fotos entrenando y subirlas a sus redes, para que lo vean enfocado. Ya todo el tema anterior con su ex ha quedado arreglado y poco a poco todo va quedando atrás.
Horas después
Voy a la oficina de Mark y golpeó la puerta para anunciarme. Abro la puerta.
— Buenas tardes Mark— digo— Ya me tienes aquí, para que querías verme.
— Hola Safiye — me saluda— Te mandé a llamar para que me ayudes a convencer a Kaelric de que se presente a una cena de beneficencia eso sería muy bueno para su imagen.
— Estoy de acuerdo contigo —digo — Pero por qué no le dices tú ya que eres su mánager.
— Porque a mi no me hace caso como a ti— dice— Y tu eres la única que lo mantiene a raya, bueno que hace que cumpla con sus obligaciones.
— Entiendo — respondo
— Sabes— comienza diciendo — Kaelric antes no daba entrevistas y no se dejaba controlar por nadie, bueno ahora no es que sea diferente, aunque a ti si te hace caso, no me mal intérpretes, él es un buen muchacho talentoso, sabe lo que quiere y no es problemático, sí es cabeza dura, a veces un poco insoportable es perfeccionista en lo que hace, por algo es el campeón. Pero le hacía falta algo, su luz se había apagado y ahora lo veo y vuelve a tener ese brillo en su mirada y eso solo pasó desde que tú llegaste.
— No se qué decir —logró articular apenas
— No tienes que decir nada— dice —Conozco a Kaelric desde hace muchos años y le tengo aprecio y se por como te mira que él está enamorado de ti. Solo te pido que no lo lastimes y que si tú sientes algo por él, lo cuides y lo apoyes. Nunca antes lo había visto así por alguien, jamás dejaba tirado algo que tuviera que ver con su trabajo por alguien. Eso solo lo hizo por ti.
— Yo también lo quiero a él —digo por primera vez en voz alta
— Eso me alegra, espero que sean felices —dice — Ya me enteré que tú por fin estás saliendo con él.
— Eh sí — digo y me sonrojo
— Muy bien eso era todo y espero que su relación dure para siempre.
— Gracias Mark por tus palabras — le digo sincera
— No hay de que Safiye.