Kaelric
Hoy después de hacerle revisiones a la moto y de probarla junto al coach pasé por la oficina de Safiye para invitarla al cine, pero cuando fui por ella me dijeron que no estaba y que la habían visto irse con Gian Luca, eso me pareció extraño, luego recibí una llamada y ahora me encontraba apoyado sobre mi McLaren, de brazos cruzados, expresión cuidadosamente neutral…
— Vaya, vaya —digo en cuanto los veo salir del restaurante—. Qué escena tan interesante.
Gian Luca alzó una ceja, divertido.
— ¿Interesante? Solo comimos pasta. Muy buena, por cierto. Deberías probarla algún día.
Safiye reprimió una sonrisa.
— ¿Desde cuándo te convertiste en mi escolta nocturno? —me preguntó, acercándose a darme un beso en la mejilla.
— Desde que mi mejor amigo decide invitarte a cenar en un lugar romántico —respondo con falsa gravedad—. Velas, luces cálidas… casi esperaba encontrar violines y una propuesta.
Gian Luca soltó una carcajada.
— Tranquilo, campione. Lo único intenso fue la salsa.
Lo observé de arriba abajo, fingiendo evaluarlo.
— Claro. Porque tú jamás coquetearías con alguien increíblemente hermosa como mi chica.
— Oye —intervino Safiye, cruzándose de brazos—. Confía un poco.
La miró entonces, y la broma bajó un tono. Mis ojos se suavizaron.
— Confío. En ti… completamente. Y en él también. —Luego volví a mi papel teatral—. Pero eso no significa que no pueda sentirme ligeramente traicionado por no haber sido invitado— señalo Gian Luca — Mal amigo, traicionero.
— Eso es lo que te duele —dijo Gian Luca—. El orgullo gastronómico.
— Exacto —asentí con dramatismo—. Imagíname comiendo solo un sándwich frío, todo mal hecho mientras ustedes comparten vino y una deliciosa pasta.
Safiye rió y me abrazó.
— Fue solo una charla. De verdad.
Incline la cabeza hacia ella, bajando la voz.
— Lo sé. Pero déjame hacer mi drama, que me queda bien.
Gian Luca dio un paso atrás, levantando las manos en rendición.
— Los dejo. Antes de que me acuses de robarte algo más que tu plato favorito. — se burla el ingrato
— Cuídate —respondí en cambio—. Y gracias… por avisarme dónde estaban. Muy considerado de tu parte.
— Siempre —contestó él con una sonrisa cómplice, guiñándole un ojo a Safiye antes de irse.
Cuando quedamos solos, solté el aire que había estado conteniendo.
— ¿La pasaste bien? — indago, a pesar de saber que mi amigo sería incapaz de hacerla sentir incómoda por qué sabe que se las vería conmigo y capaz lo dejo fuera de la competencia.
— Sí —respondió ella—. Mucho.
La veo por un segundo más, luego le sonrío.
— Entonces vale la pena ponerse celoso.
Le ofrecí la mano.
— ¿Vamos? Prometo no hacer más escenas… al menos hasta mañana.
Safiye tomo mi mano.
— Mentiroso.
— Pero tu mentiroso.
Y juntos nos alejamos del restaurante, entre risas suaves y una cercanía que ya no necesitaba de explicaciones.
— Pensé que de verdad estabas molesto cuando te ví ahí serio— dijo de repente.
— Por qué debería molestarme— la tomo de la mano— Yo confío completamente en ti, sé quién eres Safiye.
— Gracias por no dudar de mí — murmura — En mi anterior relación él desconfiaba de mí a pesar que yo siempre le demostraba que no tenía por qué hacerlo— hace una pausa — Al principio la relación iba muy bien y luego simplemente él cambio y yo pensé que tal vez tenía razón y también porque mi madre me decía que era una cualquiera y otras cosas feas que no vale la pena repetir, me creí tanto todo lo malo que me decían que todo lo que hacía era por ellos para mantenerlos contentos y me dejé en el olvido a mí — veo que gira la cabeza hacia la ventana — Te confieso que yo empecé a ocultar el color de mis ojos porque mi mamá decía que eran horrorosos, en la calle se me quedaban viendo como bicho raro, en clases me molestaban y para rematar Gustavo mi ex me dice que debería ocultarlos porque le incomodaba que se me quedarán viendo, todo eso me llevó a ocultarlos pero ya no quiero seguir así, he pensado en tal vez tomar terapia cuando me sienta lista para dejar el pasado atrás y avanzar de verdad.
— Gracias por confiar en mí y contarme todo esto—aprieto el volante hasta que los nudillos se ponen blancos, de verdad ha sufrido mucho, ella tiene heridas profundas que la mayoría son de personas que deberían amarla y no lo contrario— Es de valientes aceptar que necesitas ayuda y eso está muy bien, es el primer paso para sanar todas tus heridas y lograr avanzar como tú misma lo dijiste.
— La verdad tú me has ayudado en eso y él estar aquí en Italia lejos de mi familia y todo aquello que me lastimó me ha ayudado bastante y me ha hecho reflexionar — dice ella y no puedo estar más que orgulloso de está mujer.
— Y sabes que yo siempre te apoyaré en todo— le recuerdo — Aquí estoy sí necesitas desahogarte o si solo necesitas un abrazo.
— Lo tendré en cuenta — responde con los ojos llorosos.
Llegamos a su departamento y me invita a pasar, yo acepto encantado, lo que no esperaba encontrar es a otra mujer esperando en la puerta y lo que me dejó asombrado es que es idéntica a mi bella Safiye. Claro que aunque fueran idénticas físicamente, son totalmente opuestas lo puedo notar a simple vista. Volteo a ver a Safiye para que me dé una explicación y ella se tensa al instante.
— Hola, querida hermanita— dice la otra mujer que ahora confirmo que es su hermana — Te estaba esperando.
— ¿Qué haces aquí Sahara?— pregunta molesta Safiye — Para que me buscas.
— Así saludas a tu hermana — niega con la cabeza — Que mal educada eres.
— No me importa lo que pienses— espeta Safiye yo me hago a un lado para darle su espacio— Dime qué quieres de una buena vez y así te vas por dónde viniste.
— Te estuve llamando hace unos días y no contestaste— hace una pausa— Necesito dinero para comprar ropa en el desfile que hay aquí en Italia y además dice nuestra Madre que eres una mala hija y que no le das suficiente dinero.