Pole Position En Tu Corazón

Capítulo 27

Safiye

Las semanas han pasado como una marea que a veces sube con fuerza y otras se retira en calma. No voy a mentir: los primeros días de terapia fueron un campo de batalla emocional. Salía de las sesiones sintiéndome exhausta, como si hubiera corrido un maratón de recuerdos y miedos. Hubo tardes en las que el impulso de volver a esconderme tras los lentes de contacto era casi insoportable, un pinchazo de inseguridad que me gritaba que volviera a ser "normal".

Pero cada vez que regresaba a casa con los ojos rojos y el ánimo por los suelos, Kaelric estaba allí. Él no intentaba “arreglarme” con soluciones mágicas; simplemente me sostenía. A como me lo prometió cunado me pidió que le diera una oportunidad a lo nuestro.

Nuestra rutina se convirtió en un intercambio de fuerzas. Mientras yo aprendía a soltar los fantasmas que vengo cargando del pasado en el consultorio, él se preparaba para sus competencias. Se han vuelto mis momentos favoritos, a pesar de los nervios.

En mis sesiones he aprendido que mi mirada bicolor no es un defecto de fábrica, que no soy un fenómeno por eso y que mis ojos son una marca de mi historia. Ya no bajo la cabeza cuando alguien me mira fijamente en la calle. Cada semana que pasa, el peso en mi pecho es un poco más ligero.

En las competencias de Kaelric, ahora soy yo quien sostiene su mano antes de que salga a darlo todo, lo apoyo y le doy un beso de buena suerte como lo llame él. He recorrido aeropuertos y estadios a su lado, ya no solo como su relaciones públicas sino también como su pareja. Verlo concentrado, con esa chispa en sus ojos azules antes de competir, me recuerda que todos tenemos nuestra propia lucha y nuestra propia gloria.

Un apoyo de doble vía

Lo que más valoro es que nuestra relación ha ido creciendo al punto en que nos hemos convertido en un equipo, dónde los dos somos importantes y nos apoyamos en todo momento. Sí tenemos diferencias como cualquier pareja, tratamos de arreglarlas de la mejor manera posible, aunque casi siempre soy yo la que explota y él deja que yo me desahogue y luego me calme para que podamos hablar bien y él me da su punto de vista y llegamos a un acuerdo.

Cuando tengo una crisis y el pasado intenta arrastrarme de nuevo, Kaelric deja todo de lado. Se sienta conmigo en el suelo, me recuerda mis ejercicios de respiración y me dice que mi valentía no se mide por no caer, sino por cuánto confío en él para ayudarme a levantar.

Y cuando él siente la presión de la victoria o el sabor amargo de un mal resultado, yo estoy ahí. Ya no soy la chica que se oculta en las sombras; soy su mayor apoyo. Me planto en el box o aérea VIP para presenciar cada una de sus competencias, sin lentes de contacto, dejando que el mundo vea quién soy, mientras mis ojos siguen cada uno de sus movimientos.

He descubierto que la terapia no me está enseñando a ser otra persona, sino a amar a la mujer que siempre estuvo ahí, pero que tenía demasiado miedo de salir. Kaelric no me salvó, pero él fue la luz que me ayudó a encontrar la salida.

Con mi psicóloga hemos hablado un poco sobre mi miedo al fuego, aunque por el momento estamos enfocados en dejar mi miedo a tras y aceptarme tal y como soy y poco a poco vamos a ir tratando los demás temas.

🏍️

Hola, espero que les esté gustando la historia. Quiero invitarlos a leer mi otro libro es un dark romance y veremos cómo la víctima luchará para ser libre y él villano luchará a su lado. El libro se llama La Forma Más Oscura De Amar.

Les prometo que no se arrepentirán de leerlo.



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En el texto hay: drama, enemiestolovers, sport romance

Editado: 19.03.2026

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