Safiye
Estábamos en el paddock, y yo caminaba con la frente en alto, dejando que el viento rozara mis ojos bicolor sin el filtro de los lentes. Me sentía poderosa, hasta que Massimo Monclert piloto de Ducatti, el mayor rival de Kaelric se interpuso en mi camino. No fue un grito, fue un susurro cargado de malas intenciones.
— Vaya, mira a quién tenemos aquí Safiye Kingsley, la sombra de Kaelric o mejor dicho la niñera que cuida que él no haga nada estúpido. Dicen por ahí que ahora están juntos y ya veo por qué. Sabía que eres hermosa pero esto es… hipnótico,” — dijo, acercándose más de lo debido para inspeccionar mis ojos bicolor — “Una mujer con tu presencia no debería estar solo cargando cascos. En Ducatti necesitamos a alguien con tu perfil para el área de relaciones públicas. Piénsalo. El sueldo triplicaría lo que sea que él te dé.”
Me sentí incómoda, atrapada entre su perfume caro y su tono condescendiente. Estaba a punto de responder cuando la atmósfera cambió de golpe.
Kaelric apareció como una sombra eléctrica. No necesitó ver mucho para entender la situación. Su mandíbula estaba tan apretada que pensé que se rompería un diente.
— Apártate de ella, Monclert— soltó Kaelric, interponiéndose entre nosotros con una brusquedad que me sobresaltó.
— Tranquilo, Kaelric. Solo le ofrezco a tu chica una oportunidad de verdad. No deberías ser tan egoísta —provocó Massimo, ensanchando su sonrisa. Fue entonces cuando Kaelric explotó. Lo empujó por el pecho, su voz subiendo de tono de una manera que pocas veces le había escuchado.
— ¡No vuelvas a ponerle un dedo encima ni a usarla para tus juegos mentales en la pista! Ella no es un trofeo, ni alguien a quien puedas comprar para distraerme. ¡Lárgate antes de que pierda la poca paciencia que me queda!
Cuando por fin logré sacarlo de allí y llevarlo al motorhome, el silencio era denso. Kaelric caminaba de un lado a otro, todavía con la adrenalina disparada y los ojos azules encendidos por la rabia.
— No tenías que ponerte así —le dije en voz baja—. Sé defenderme sola, Kaelric. Precisamente por eso voy a terapia, para no necesitar que nadie pelee mis batallas, te agradezco que me cuides pero recuerda no caer en provocaciones, él lo que quiere es desestabilizarte y hacerte quedar mal, no le des ese gusto.
— No me pidas que no reaccione así cuando se trata de ti, pierdo los estribos—dice— Es que ese idiota lo hizo a propósito —exclamó él, deteniéndose frente a mí, con la respiración agitada — Te miraba como si fueras una pieza de repuesto que pudiera robarme, y tú no eres un objeto y tampoco tiene por qué meterte en nuestra rivalidad.
Veo que está muy alterado y lo entiendo se que se preocupa por mi bienestar pero no por eso voy a permitir que él salga perjudicado.
— Tienes que tranquilizarte— le digo— Voy a dejarte solo para que te calmes y te concentres en lo que te hace falta por revisar yo tengo unas cosas que arreglar, así que me voy y nos vemos después en el hotel.
— Está bien — dice él — Nos vemos más tarde.
Voy saliendo y de repente mi teléfono comienza sonar, lo reviso y veo que es mi hermana y no le pienso contestar. Le pido al chófer que me lleve al hotel y cuando ya me encuentro en la habitación pongo a cargar el teléfono, reviso unos documentos, posteo fotos de Kaelric y sobre la competencia y luego me doy una ducha.
Cuando salgo reviso mi teléfono y veo muchas llamadas perdidas de mi hermana dudo si regresarle la llamada o no, ya que tenemos tiempo sin hablar y ella nunca llama así.
Le marco y ella contesta, cuando lo hace me quedo en shock por lo que me dice, siento mil emociones en este momento cuelgo y comienzo a empacar. Salgo a como puedo y voy al aeropuerto pido el primer vuelo a Nueva York, necesito estar allí lo más pronto posible.
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Nota:
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