Kaelric
Luego de que Safiye se fue traté de calmarme por qué se que ella tiene razón, pero no puedo evitar molestarme por lo que hizo Massimo. Espero que ella no esté muy molesta conmigo ni como mi chica ni como mi relaciones públicas.
Pasó el resto del día ocupado con revisiones, sobre la moto y planeando las estrategias para la competencia de mañana. Ya es de noche cuando me desocupo y pido que me lleven al hotel.
Le marco al teléfono a Safiye, pero no contesta, espero que no me esté ignorando por lo que pasó hoy. Iba a volver a marcarle pero veo la hora y ya es muy tarde así que mejor lo dejo para mañana, ella debe estar durmiendo.
Llegó al hotel y me voy a la habitación ella se queda en una habitación aparte y yo estoy a la par ya que ella me pidió que fuéramos despacio en la relación y yo le dije que no había problema, se que está pasando por una etapa muy díficil dónde está tratando de sanar y yo la apoyo al cien por ciento, a veces nos quedamos dormidos en la misma cama pero solo eso.
Tengo la intención de tocar su puerta para hablar y que estemos bien pero no quiero despertarla, así que me voy a dormir. Al día siguiente me levanto temprano porque es la competencia y tengo que terminar de preparar todo para asegurarme que todo esté en orden. Es muy temprano para hablar con Safiye voy a esperar verla en el paddock cuando ella llegue. Así que optó por dejarle un mensaje deseándole buenos días.
Me encuentro en el box, afinando los últimos detalles antes de salir, estoy hablando con mi Coach, los mecánicos y con Gian Luca. Pero no puedo evitar pensar en Safiye que no me ha enviado un mensaje y que no ha venido y ella siempre está aquí acompañándome.
Termino de hablar con todos y le vuelvo a marcar pero no contesta, será que de verdad está molesta conmigo, aunque no creo. Quiero ir a buscarla pero me es imposible por qué ya va a dar inicio la carrera.
El rugido de los motores en la parrilla de salida solía ser mi lugar de paz, pero hoy era una tortura. Estaba dándole vueltas a todo lo ocurrido ayer pero no encuentro nada lógico. Ella no parecía enojada, pero mi reacción con Massimo había sido torpe, y el silencio que siguió a mis llamadas perdidas durante la mañana me estaba matando.
Cuando se apagaron los semáforos, mi cuerpo reaccionó por instinto, pero mi mente estaba pensando en ella. En cada curva, me preguntaba por qué no contestaba.
Crucé la meta en quinto lugar. Ni siquiera me importó el podio. Me bajé de la moto, ignoré a los mecánicos y corrí hacia el área de transportes. Necesitaba verla. Necesitaba pedirle perdón por ser un idiota.
Llegué al hotel con el corazón martilleando contra mis costillas. Subí a su habitación y toque varias veces pero no recibí respuesta.
Bajé a recepción, tratando de mantener la compostura, aunque sentía que me faltaba el oxígeno.
— La señorita Safiye… ¿está en el área del desayuno?—pregunté, con la voz rota.
— “Señor, la señorita dejó ayer el hotel, poco después de llegar,” respondió la recepcionista sin levantar la vista.
El mundo se detuvo. Ayer. Se había ido justo después de nuestra discusión. El miedo que había estado creciendo en mi pecho se transformó en una desesperación ciega. La había perdido.
Mis manos temblaban mientras marcaba el número de su mejor amiga. Al tercer tono, contestó.
— ¡¿Dónde está?! ¡Dime que está contigo! —le grité, caminando de un lado a otro por el lobby.
— Kaelric, cálmate… me llamó de camino al aeropuerto. Está en un vuelo hacia Nueva York, —dijo ella con un tono de voz que no lograba descifrar.
— ¿Nueva York? ¿Por qué? ¿Es por lo que pasó ayer? ¿Me dejó? —las lágrimas de frustración empezaron a nublar mis ojos azules.
— No lo sé, ni siquiera se qué pasó entre ustedes Kaelric. Solo me dijo que tenía que irse, que era algo urgente. No me dio detalles, pero se escuchaba… alterada.”
No esperé a escuchar más. No me importaba la temporada, ni los contratos, ni la clasificación. Si Safiye se había ido a la otra punta del mundo, yo la encontraría. Si era por como actúe, me arrodillaría hasta que me perdonara. Y si algo le había pasado, no iba a dejar que lo enfrentara sola.
Salí del hotel hacia el aeropuerto con una sola idea en la cabeza, tenía que recuperar a mi Solecielo.
Nota:
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