Pole Position En Tu Corazón

Capítulo 41

Safiye

Los días en Costa Rica han pasado como un suspiro lento, tibio, perfecto.

Despertar aquí es distinto. Cada mañana abro los ojos con el sonido del mar entrando por las ventanas, con la luz suave del sol pintando la habitación y con Kaelric a mi lado, todavía medio dormido, con el brazo rodeándome como si incluso en sueños temiera que desapareciera. A veces me quedo mirándolo unos minutos, memorizando su calma, pensando en lo irreal que se siente poder llamarlo mi esposo.

Desayunamos sin prisas, casi siempre descalzos, riéndonos de cosas simples. Fruta fresca, café caliente, el mar extendiéndose frente a nosotros como un secreto compartido. Hay algo profundamente íntimo en no tener horarios, en no correr hacia ningún lugar.

Pasamos los días entre la playa y la piscina. Él nada conmigo, me salpica solo para escucharme reír, y luego me atrae hacia él como si el mundo no existiera más allá de ese abrazo. Caminamos por la orilla del mar tomados de la mano, dejando huellas que las olas borran, como si la vida nos estuviera recordando que lo único que importa es el ahora.

Por las tardes, el tiempo se vuelve dorado. Nos sentamos juntos a ver el atardecer, mi espalda apoyada en su pecho, sus labios rozando mi sien de vez en cuando. Hablamos de todo y de nada: recuerdos, sueños, tonterías. De cómo llegamos hasta aquí, de lo mucho que costó… y de lo mucho que valió la pena.

Las noches son tranquilas y cálidas. Cenas sencillas, velas encendidas, música baja. A veces bailamos despacio, sin ritmo exacto, solo siguiendo el latido compartido. Otras veces simplemente nos quedamos en silencio, mirándonos, como si aún estuviéramos aprendiendo a reconocernos en esta nueva etapa.

Aquí no soy solo Safiye.

Soy esposa.

Soy hogar.

Soy calma.

Y cada día, cuando Kaelric me mira como si yo fuera su lugar seguro, entiendo que esta luna de miel no se trata solo de un viaje hermoso.

Se trata de empezar nuestra vida juntos… sin ruido, sin miedo, solo amor.

***

Día de regresar

Llegó el día en que debemos regresar a nuestros labores y no quiero regresar, este mes aquí ha sido una maravilla, pero el trabajo llama.

— Amor en un futuro hay que regresar aquí, me encantó el lugar — le digo a mi esposo.

— Me alegro que te haya gustado —dice él — Y claro que vamos a regresar, compré la villa así que ahora es nuestra y podemos volver cuando queramos.

— ¿Qué? — digo sorprendida — Pero en que momento la compraste.

— Los primeros días vi que te gustó y no dejabas de hablar de la vista, así que hice una llamada al dueño y la compré para ti — por eso lo amo, él siempre piensa en mí.

— Te amo Kaelric — digo

— Y yo a ti mi Solecielo, mi esposa —se acerca a mi y me besa.



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En el texto hay: drama, enemiestolovers, sport romance

Editado: 30.03.2026

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